IMPARABLES
Nada los detiene. Con ese envión que generan los triunfos y las grandes actuaciones, la Legión sigue luciendo esplendorosa en la marquesina del circuito, y más si a polvo de ladrillo se refiere. Las luces no la encandilan y sus protagonistas se hacen cada vez más fuertes. Sino que le pregunten a Gastón Gaudio y a Guillermo Cañas, quienes ayer llevaron en alto la bandera celeste y blanca en Stuttgart y la plantaron en la final. Sí, Argentina tendrá completita su tercera final de 2004 y la 20 en la era profesional. Hoy, a las 8 (en directo por Fox Sports), y como broche de oro de esta semana, ambos buscarán quedarse con el título 155 título de la historia de nuestro país, entre los varones, y el 6° de esta temporada.
En el primer turno, Cañas (70° en el ránking) venció al ruso Nicolay Davydenko por 3-6, 6-1 y 6-2 para alcanzar su 10 final, la primera luego de 23 meses y tras un par de operaciones en la mano y en su muñeca. Después, no sin antes sufrir bastante y desaprovechar cinco match points, Gaudio superó al español David Ferrer por 6-3, 5-7 y 6-4. El Gato llegó así a su cuarta final del año, ya que conquistó Roland Garros y perdió en Barcelona y Bastad, la semana pasada.
Para el Gato, ésta será su segunda final en Stuttgart ante un argentino: en el 2000 cayó ante Franco Squillari en cinco sets.
“Es cierto que desperdicié varias oportunidades de definir el partido en el segundo set, pero David nunca se entregó y por eso llegamos al tercer set. La verdad es que terminé bastante cansado”, dijo Gaudio, quien tras este triunfo quedará quinto en la Carrera de Campeones que clasifica al Masters de Houston y al cual el argentino ya tiene casi un pie adentro. De ganar la final, el Gato, hoy 11° en el mundo,volverá a ser top ten y escalará al 10°.
Gaudio se refería a la ventaja que tuvo en el segundo set (5-3 y 40-15 arriba), o en el tercero, cuando llegó a sacar una ventaja de 5-1. Cuando fue agresivo, el pupilo de Franco Davin se hacía dueño del partido, pero cuando jugaba un par de metros de la base, se le complicaba. De todos modos, Gaudio tuvo espíritu para no derrumbarse cuando se le escapaban las oportunidades. Y así cerró otro importante triunfo.
“El juego fue mucho más duro de lo que indican las estadísticas. Fue un partido de alto nivel en el que la mejor parte me la llevé yo. Espero que la tercera sea la vencida y esta vez pueda quedarme con el torneo”, dijo Cañas, quien buscará el cuarto título de su carrera y el primero en este torneo alemán donde ya perdió las finales que jugó con Gustavo Kuerten en 2001 y con el ruso Mikhail Youzhny al año siguiente. Al tenista de Tapiales —el único de la Legión que no había llegado a una final este año—, esta actuación lo proyectará a ser top 50 ya que si gana hoy quedará cerca del 42 y si pierde, 47.
En la primera semifinal, algunos errores de Cañas permitieron que Davydenko, con una sólida labor, se llevara el primer set por 6-3. En el segundo, Cañas salió a no dejar pensar al ruso, quien se fue desmoronando físicamente. Intentó una recuperación en el tercero, pero Willy no le dio oportunidades.
Mientras Guillermo Coria y David Nalbandian volverán al circuito en Toronto el 26, Gaudio, tras este torneo, irá a Kitzbühel junto a Mónaco y Zabaleta, y Cañas a Croacia, al igual que Acasuso. Claro que antes deberán dirimir quién de los dos se quedará con los 126 mil dólares del campeón y el plus de un auto Mercedes Benz SLK 200, cotizado en 48 mil dólares. Aunque el premio mayor se lo lleve uno, el diagnóstico va más allá: todo marcha sobre ruedas para el tenis argentino.
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