IMPRESIONANTE VENTA DE ENTRADAS POR EL SUPERCLÁSICO
Como les comunicaban que las populares de 10 pesos se habían agotado, los que estaban a un pasito de las ventanillas con las manos vacías se desesperaban y se lanzaban a la otra cola, la destinada a las plateas descubiertas de 25 pesos, las segundas más baratas. Y como al ratito ya era imposible conseguir uno de esos tickets, la invasión se repetía en la otra fila, también paralela, la de las plateas cubiertas de 40 pesos…
Esas imágenes se capturaron ayer, aquí, a unas quince cuadras del corazón marplatense, en la sede del club Kimberley, donde los hinchas de Boca arrasaron con las 17.800 localidades correspondientes a su sector en 5 horas y 50 minutos. No se salvaron ni los exclusivos palcos de 60 pesos… Los de River tampoco perdieron en este sentido: en la liga marplatense, en 8 horas, “vaciaron” las boleterías de tickets generales. Y además, estuvieron a punto de acabar con las plateas.
Así, en el primer día de expendio de entradas para el clásico más clásico, número 1 de este 2005 que se jugará mañana, entre unos y otros provocaron una revolución de pasión histórica en el fútbol de verano.
“Nunca hubo una demanda así en el primer día de venta. Es histórico por lo de Boca, que agotó todo, pero también por lo de River, que estuvo muy cerca de hacerlo. Esto es inaudito”, repetían los empleados de Torneos y Competencias, la empresa organizadora. Y se preocupaban en aclarar que quedaron 2000 plateas sólo para hinchas de River, que venderán en la sede de Kimberley hoy de 10 a 20. Calculan que a la tarde ya no habrá ninguna. Entonces, 35.600 personas completarán el estadio, originando una recaudación que rondará los 700.000 pesos.
A pesar de la inmensa expectativa, no hubo incidentes graves. Alguna queja por hinchas que se llevaban siete entradas en lugar de las tres que se entregaban por persona. Algún punga. Algún empujón. Algún manotazo. “Lo mejor fue que no hubo clima de guerra. Fue clave que Torneos y Competencias accediera a asignarles distintos lugares de compra a los de Boca y a los de River”, explicó Mario Gallina, director del Comité Provincial de Seguridad Deportiva. Y entregó su punto de vista sobre el interés que generó este clásico: “Es impresionante lo que está pasando. Nunca vi algo así acá”.
Se entiende la sorpresa de Gallina. Donde buscaban su entrada los de Boca, en Independencia 3030, ya había cola a las 6 de la mañana. Algunos inclusive con carpas. En un momento la fila era tan larga que rodeaba la manzana, uniendo prólogo con epílogo. Y a las 15, cuando se acabaron las populares, aparecieron efectivos de Infantería para evitar desmanes…
En River hubo hasta 150 metros de cola. Y apenas pasado el mediodía, mandaron a buscar 1000 populares más al estadio, al tercer lugar de venta, el menos visitado, el que ofrecía entradas para hinchas de ambos equipos.
¿Cuál es el modelo de hincha loco por este Boca-River? Ese que representan los Monteros, de Salta capital. Papá Roberto, 35 años, equilibra a sus hijos, y los aprovecha. Con Rodrigo, el de 13, el que luce la camiseta de Boca, intentó conseguir entradas sin suerte en Kimberley. Después, apostó a Matías, el de la camiseta de River: junto a él fue al estadio Mundialista, donde pudo comprar las tres plateas cubiertas altas tan ansiadas. Ya se sabe quiénes serán tres de los 35.600 que verán “in situ” el primer Boca-River de 2005. Eso sí, no hay certeza de cuánto costarán hoy y mañana las populares que ayer ya se revendían a 20 pesos…
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