Incautan 20 kilos de cocaína y detienen a ocho personas
A las 9 de la mañana de ayer, la calma aparente que imperaba en la parte más empobrecida del barrio de Tablada y la villa del Tanque se vio quebrada por una serie de procedimientos de la ex Drogas Peligrosas de la policía santafesina. En total fueron cinco allanamientos que tenían como eje a un viejo conocido de las crónicas policiales: Ramón Campito Giglione. En el operativo se desbarató una cocina de cocaína, como se conoce al lugar donde se fabrica esa droga, y cayeron cuatro puntos de venta. En total se secuestraron alrededor de 20 kilos de droga, valuados en forma estimativa por los investigadores en más de un millón de pesos.
El decomiso, según el reporte policial, incluyó 2 kilos de pasta base, varios litros de precursores químicos y elementos para estirar la droga. Ocho personas fueron detenidas, cinco de ellas mujeres. Entre los apresados está el hermano de Campito, una mujer apuntada por los investigadores como la concubina de Giglione y un policía retirado. En la casa donde habita la pareja de Giglione se halló, además de droga, una libra de explosivo Trotyl o TNT.
Además se incautaron armas largas y cortas y tres vehículos: un Ford Falcon, un utilitario Renault Kangoo y un Volkswagen Polo. Ramón Giglione, el hombre que cumple una condena a 10 años de prisión, no pudo ser hallado. Para los pesquisas Campito, quien goza de las salidas labores desde la cárcel de Zeballos y Riccheri, encabezaba la banda aprovechando esas horas fuera de prisión.
La música del hampa. En el barrio de Tablada a Campito Giglione se lo reconoce por su transitar en el mundo del hampa, por sus antecedentes con el tráfico de drogas, y por ser un hábil guitarrista folclórico (ver aparte). Por eso a nadie asombró que en el lugar donde funcionaba una cocina de cocaína y en la vivienda donde reside su concubina estuvieran a mano y a la vista tres guitarras criollas.
Desde hace once meses desde la sección Inteligencia y la brigada operativa zona sur de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones pusieron bajo la lupa el accionar de Giglione, según indicaron fuentes de la pesquisa. Así se abrió una investigación en la Fiscalía Federal 3 que ayer cristalizó en una serie de allanamientos solicitados por el juzgado Federal Nº 3, rubricados en suplencia por el juez Marcelo Bailaque. A las 9 de la mañana, como constaba en las órdenes a realizar en simultáneo, se desplegaron en el barrio unos 70 hombres entre los ex Drogas Peligrosas y el apoyo de las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) y del Cuerpo de Guardia de Infantería.
Salón multiuso. El epicentro del operativo estuvo en una vivienda de Convención y 24 de Septiembre, en el corazón de la villa del Tanque. Se detectó que en ese lugar, un recinto sin ventanas a la calle, acondicionado como un bar con mesas de pool, un metegol y un parrillero pintado de rojo y negro, se cocinaba cocaína. Cuando los vigilantes irrumpieron, en el local no había nadie. Pero hallaron al menos un kilo de pasta base —con los que se puede cocinar hasta 5 kilos de cocaína—, 7 kilos de esa droga, varios litros de precursores químicos como éter etílico, ácido sulfúrico, muriático y thinner. Y veinticinco kilos de otras sustancias como mannitol y cafeína.
El comisario Gustavo Spoletti, a cargo del área sur de los ex Drogas, y el propio director de la dirección, el comisario Hugo Tognoli, participaron de la requisa. Ese punto fue el único en el que no hubo detenidos. Según trascendió de fuentes policiales, en el lugar se halló un boleto de compra venta por el cual Campito había adquirido la propiedad en junio pasado en 42 mil pesos. Algunos vecinos confiaron que en el lugar solían realizarse peñas folclóricas los viernes y sábado por la noche, a la que asistían personas que llegaban en autos de alta gama.
Los quioscos. En una casa de pasillo de Centeno al 608 bis, fue detenida la concubina de Giglione, Jessica Lorena D., de 21 años. De esa propiedad, en la que podía verse una bandera de Newell’s Old Boys que rezaba “te llevo en el alma”, la policía se llevó unos 3 kilos de cocaína, 740 gramos de pasta base y un pan de Trotyl o TNT. Una libra, o 453 gramos, de ese explosivo de fabricación estadounidense sin detonador. Un hallazgo que llamó la atención de los investigadores. “Este explosivo no tiene un valor en la calle. Lo debe haber recibido como pago en alguna transacción por drogas”, indicó un vocero consultado. También se halló una cédula verde de un vehículo 4×4 a nombre de Campito y cuya dirección era Belgrano 2421 de Coronda. La dirección de la prisión más importante de la provincia.
En Grandoli 3897, donde funcionaba una precaria sucursal de venta de helados, a 30 metros del destacamento policial del Tanque y frente a un templo evangélico, los vigilantes detuvieron a un hermano de Campito, Carlos, de 49 años y a Blanca M., de 41 años. Allí incautaron un kilo 300 de cocaína y 256 bochitas de droga lista para la venta. También secuestraron una pistola 11.25 con municiones, un rifle de aire comprimido que estaba bajo de un mostrador y un Ford Falcon beige que los vecinos de calle Convención vieron merodear la cocina de drogas el viernes por la noche, horas antes de ser allanada.
De Grandoli hacia el oeste hubo dos casas inspeccionada sobre Colón al 3600. En el 3622 de esa calle los vigilantes ingresaron a la casa de un policía retirado por invalidez en 1997. En el lugar fueron detenidos el efectivo retirado Sergio Luis G., de 46 años, y María L., de 40. En la vivienda se hallaron casi 3 kilos de cocaína, una escopeta, dos pistolas marca Bersa calibre 22 y un VW Polo. También había credenciales otorgadas en 2007 al ex uniformado.
En un quiosco ubicado en una humilde casa de dos plantas de Colón y Presidente Quintana, a metros de una planta de Litoral Gas, fueron detenidos Juan José A., de 49 años, Roxana N., de 38, y Larisa P., de 19. Ahí se incautaron tres kilos de cocaína, 700 monedas de un peso, 300 en billetes de baja denominación y un utilitario Kangoo.
Roles. Para los investigadores la cabeza de la banda era Campito, quien según se pudo saber está gozando de salidas laborales, es decir desde las 8 a las 20 diariamente, para trabajar en una carnicería. El hombre de la logística, siempre según las fuentes allegadas a la pesquisa, sería su hermano Carlos. Y el encargado de hacer la entrega de la droga, lo que en la jerga se conoce como delivery, sería el policía retirado. Los restantes trabajarían sólo en los puntos de venta. El valor de la droga secuestrada, cuyo peso exacto se conocerá cuando se realice el pesaje definitivo, fue valuado por los investigadores en una cifra superior al millón de pesos.
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