INCAUTAN EN ESPAÑA 708 KG DE DROGA SALIDOS DE ARGENTINA
En uno de los mayores golpes del año contra el narcotráfico, la Policía española secuestró 708 kilos de cocaína llegados al puerto de Valencia en cinco contenedores enviados desde la Argentina. Los investigadores sospechan que la banda, entre cuyos integrantes hay varios argentinos que estarían viviendo aquí, embarcó la droga en el puerto bonaerense de Campana oculta en un cargamento de carbón vegetal.
El mismo procedimiento policial, bautizado como “Operación Ayala” (por el futbolista argentino de ese apellido que juega en Valencia), derivó también en la incautación de 916 kilos de hachís llegados a España desde Holanda.
El cargamento de cocaína, en tanto, se suma a otro envío anterior de 300 kilos desde Argentina. Así, el total de esta droga secuestrado a esta organización es de 1.008 kilos, equivalentes a unos 5.128.000 “papeles” (dósis).
La banda está integrada por argentinos, uruguayos y españoles. Hasta ahora, la Policía Española detuvo a once personas, cuatro de ellas argentinas, dos uruguayas, cuatro españolas y una alemana. Según fuentes de la Brigada Central de Estupefacientes, a cargo de la investigación, la banda se dedicaba a introducir la cocaína desde Argentina y el hachís desde Holanda para luego distribuir la droga en España, Francia y Gran Bretaña. En el operativo la Policía también detectó envíos de hachis desde Marruecos.
En el mercado, la cocaína hubiera significado unos 42 millones de dólares, según la Policía española. Además, en una decena de allanamientos se incautaron 8 utilitarios, una furgoneta, una moto, 200.000 euros, una pistola, dólares, teléfonos móviles y tarjetas de crédito. Los procedimientos se realizaron en el área de Madrid, en Coslada (dos) y otro en San Fernando de Henares, localidades de la Comunidad de Madrid. Otro allanamiento se produjo en la ciudad de Valencia y dos más en Aldaía, donde se halló el depósito de la banda.
La red tenía un hombre de confianza, ciudadano argentino, que viajaba entre Madrid y Buenos Aires para dar cuenta de las operaciones a los jefes de la red. Además, llevaba y traía grandes cantidades de dinero producto del narcotráfico.
El 4 de mayo, la Policía española había detectado la llegada de tres contenedores desde Argentina, con una carga de carbón vegetal donde se ocultaban 300 kilos de cocaína. Dos de los miembros de la red transportaron los envíos hasta un depósito en la localidad de Aldaia, Valencia desde donde se comenzó la distribución de la cocaína.
En los días siguientes a aquel envío, siete personas fueron detenidas en varias ciudades. En los interrogatorios, la Policía determinó que iban a llegar por barco al menos tres contenedores más. En aquel momento los envíos estaban en camino y se especulaba con que llevaban otros 300 kilos de cocaína. Se quedaron cortos.
Al ponerse en marcha la segunda parte de la operación, los investigadores se encontraron conque los contenedores llegados a Valencia eran cinco y que tenían los 708 kilos de coca.
La droga iba a ser depositada en el mismo almacén de Aldaia y en otro ubicado en la localidad madrileña de Coslada. Allí los narcos habían constituido una empresa de almacenamiento y transporte de mercancías comestibles para España y toda Europa. Sus responsables eran los españoles Tomás R.P, de 53 años, y su hijo Oscar Bruno R.A, de 30.
Mientras argentinos y uruguayos se dedicaban a la distribución de la cocaína, los españoles utilizaban gran parte de las ganancias de la red para importar hachís afgano de gran calidad desde Holanda y también desde Marruecos. Los envíos de droga a España, Francia y Gran Bretaña se realizaban desde los depósitos en Aldaia, Valencia y Coslada.
La operación con Holanda se vinculaba al hachís llamado “Doble O”, que llega desde Afganistán y es muy requerido por los narcotraficantes por su alto grado de calidad.
La Policía informó que en abril Tomás R.P. se trasladó hasta Amsterdam, donde entró en contacto con un árabe distribuidor de droga. Los investigadores creían que el cargamento que se pretendía introducir en España era de éxtasis.
Mientras eran controlados por las Policías holandesa y española, otros dos españoles de la red viajaron a Amsterdam llevando una camioneta y un auto. Dos días después, la furgoneta fue cargada con latas de café de cinco kilos, donde se había camuflado el hachís de Afganistán. Los vehículos regresaron a España cruzando la frontera en Irún, País Vasco, en forma escalonada. El automóvil iba adelante para avisar si había problemas.
Pero la Policía ya los esperaba en el punto de llegada. Así cayó una parte de la banda. Lo que aún falta ubicar es a los cabecillas, que estarían en la zona de Zárate-Campana.
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