INCREÍBLE: PASÓ A DISPONIBILIDAD POR EXTORSIÓN Y AHORA INTEGRA UNA CÚPULA POLICIAL
Un oficial de la policía rosarina que hace dos años fue pasado a disponibilidad, acusado de participar de la extorsión al administrador de un conocido bar del Paseo del Siglo, ahora es parte de la cúpula de la Unidad Regional con asiento en Coronda. El policía que pasó de sospechoso a responsable de una área clave de la jefatura del departamento San Jerónimo es el comisario principal Raúl Cesano, quien en enero de 2004 estuvo envuelto en un resonante caso de chantaje denunciado en Rosario. El uniformado fue señalado por integrar un grupo que exigió 60 mil pesos a un comerciante a cambio de no denunciar su situación irregular ante la Afip, en tratativas registradas en grabaciones de charlas telefónicas.
El comisario principal Cesano fue designado jefe de la Agrupación Unidades Especiales de la Unidad Regional XV, con cabecera en Coronda, que está a cargo de otro rosarino, el comisario general Carlos Caballero. El área a su cargo es la que concentra los equipos de investigación de la unidad. Como jefe de esa agrupación controla, por lo tanto, el seguimiento de los casos más complejos.
Cesano llegó a ese puesto tras un largo período en la Secretaría General de la Unidad Regional II de Rosario. Desde la jefatura rosarina plantean que nunca tuvo, en tareas de calle, un destino más importante que el de superior de servicio en una comisaría. Esas asignaciones de escasa jerarquía no le impidieron ascender en el escalafón hasta llegar a comisario principal, categoría que hoy detenta.
El oficial cobró notoriedad en enero de 2004 a raíz de un procedimiento judicial en el cual fue acusado, junto a otras dos personas, de chantajear al administrador de un bar. No llegó a quedar detenido porque el día en que debían arrestarlo no se presentó a trabajar en su puesto de la Secretaría General de la Jefatura de Rosario. El 9 de enero de ese año compareció ante el juez de Instrucción Juan José Pazos y días después fue puesto en disponibilidad y privado de destino por el entonces jefe de la policía rosarina, José Maldonado.
La denuncia fue presentada por un comerciante que administraba el bar Tomate, de Córdoba al 1600. La presentación señalaba que tres personas le habían requerido una suma importante de dinero a cambio de no perjudicarlo ante la Afip. Para registrar pruebas del chantaje, el juez a cargo dispuso intervenir los teléfonos. Así, mediante un operativo de la Tropa de Operaciones Especiales, quedaron registradas conversaciones telefónicas. En esas charlas, según fuentes de la fuerza, le decían al comerciante que si no aportaba 60 mil pesos tendría problemas con un pariente que figuraba como titular del bar.
En esa oportunidad, junto a Cesano quedaron imputados Norberto Petrini, un hombre de entonces 47 años al que apodaban Cordobés, y una mujer. Ambos fueron detenidos y excarcelados en el día, aunque no se conoce qué resultado tuvo la causa penal. La mujer, de acuerdo a fuentes policiales, era socia de la víctima en un negocio de indumentaria y fue quien lo contactó con Petrini. Cesano, en tanto, estaba vinculado con Petrini y supuestamente iba a “aliviarle problemas tributarios” al administrador en caso de que pagara el monto solicitado.
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