INDAGARÁN A LOS TRES DETENIDOS POR EL CRIMEN DEL EMPRESARIO ESPAÑOL
Los tres detenidos por el crimen del empresario español Manuel Moneo Simón, quien vivía en San Luis y cuyo cadáver fue hallado el viernes pasado en un campo pampeano, serán indagados hoy por el juez Jorge Howe. El magistrado aseguró esta mañana que “el hecho, de ninguna manera está esclarecido”.
Los detenido que serán indagados son Ceferino Paulino (35 años), ex socio de Moneo en el aserradero de Arizona; Miguel Roldán, ex empleado de la víctima, (35), quien sería el principal sospechoso de haber asesinado al empresario, y un tercer hombre de apellido Andrada, propietario de la porción del predio rural de Luán Toro, dónde apareció el cuerpo.
La desaparición de Moneo Simón, de 75 años, había sido denunciada por sus familiares en San Luis en diciembre del año pasado. El hombre era propietario de dos aserraderos, uno en la localidad de Arizona (San Luis) y otro en la localidad de Conello (La Pampa).
Según la investigación, Moneo Simón habría sido asesinado en diciembre de 2005 y su cuerpo fue hallado en el interior del predio rural ubicado en inmediaciones del cruce de las rutas provinciales 10 y 11, en el oeste pampeano.
Según se pudo establecer, el empresario fue hasta Luan Toro para reunirse con Roldán y dirigirse al campo en el que Paolino estaba trabajando en unos rollizos de caldén.
Allí, a poco de llegar, habría discutido con Roldán quien lo habría golpeado en la cabeza con un objeto contundente.
Ahora, los investigadores intentan establecer si el empresario estaba vivo aún cuando fue enterrado o si murió por asfixia antes de que se ocultara su cuerpo, en un sector de monte tupido, a unos 5 kilómetros del cruce de las rutas 10 y 11.
Los peritos forenses indicaron que Moneo Simón habría sido golpeado en la cabeza con un garrote y, tras perder el conocimiento, lo siguieron golpeando y ahorcaron con una soga, para finalmente arrojar su cuerpo a un pozo de más de un metro y medio de profundidad.
Se presume que el motivo del asesinato fue apoderarse de una cifra cercana a los 28 mil pesos que el empresario tenía en su poder para comprar maquinaria destinada a sus aserraderos.
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