INDAGARÁN AL POLICÍA ACUSADO DE MATAR A UN JOVEN EN PALERMO
El agente de la Policía Federal Matías Tarditi, detenido por matar de un balazo a un estudiante que se trasladaba en moto por la zona de Palermo, será indagado en el transcurso de la jornada por la Justicia de Instrucción porteña.
El policía, quien se desempañaba en la comisaría 31ª desde diciembre de 2003 y hacía solo un año que formaba parte de la Federal, fue puesto en disponibilidad preventiva y permanece desde anoche incomunicado y alojado en la alcaidía de los tribunales porteños a la espera de ser interrogado por el juez de Instrucción Ricardo Warley.
Tarditi está acusado del homicidio del estudiante y miembro de la murga Los Cachafaz, de Colegiales, Lisandro Barrau, cometido en la madrugada de ayer, cuando se trasladaba en una moto con un amigo por el cruce de Bonpland y Guatemala.
Esta mañana, Marcelo Guadagno, el chico que iba en la moto con Lisandro, habló sobre lo ocurrido. Y dijo que, a su entender, el agente que les disparó “estaba muy sacado, como si estuviera drogado”.
Guadagno, de 22 años, contó que antes de encontrarse con Lisandro había ido a un bar de Palermo para buscar a otro amigo. Y que el policía Matías Tarditi, detenido por el caso, lo paró, le pidió documentos y lo palpó de armas. “Me trató muy mal. Estaba medio sacado, parecía drogado. Y cuando vio que yo no tenía nada, se fue”, reveló en declaraciones a Radio Mitre.
El joven continuó con el relato. Aseguró que después fue a otro bar. Y que luego lo pasó a buscar Lisandro con su moto. Tenían pensado ir a bailar. Minutos después, llegó la tragedia. “Tres policías se pusieron en el medio de la calle, cortándonos el paso; no llegamos a sobrepasarlos, cuando llegamos a donde estaban ellos (en la esquina de Bonpland y Nicaragua) se nos arrojaron encima, tirándonos la moto. Y ahí se escuchó el disparo”, precisó.
Guadagno dijo que después del hecho, Tarditi, a quien identificó como el autor del disparo, “se agarraba la cabeza”. Pero afirmó que ni él ni los otros dos policías que lo acompañaban quisieron llamar a una ambulancia. Y que incluso, le negaron un celular para solicitar auxilio. “Ninguno me vino a ayudar. Y después llamaron a una ambulancia diciendo que había sido un choque y no un disparo de arma de fuego”, afirmó.
Según Marcelo, el balazo “vino desde atrás”. Sin embargo, no quiso especular sobre por qué se efectuó el disparo. “No sé si se le escapó, supongo que no porque un policía el arma la sabe usar”, afirmó. Y aseguró que el efectivo “en ningún momento” dijo que se le “había escapado” un tiro.
El joven contó que está “muy preocupado” por su integridad física y la de su familia. “Son policías, no sé qué represalia pueden tomar”, confesó. Y confirmó la realización esta noche de una marcha hacia la comisaría 31ª, al tiempo que pidió que la gente vaya con una vela “en representación de Lisandro”.
Según la versión policial, el episodio ocurrió cuando ambos jóvenes evadieron un control policial y tres policías, entre ellos Tarditi, les cortaron el paso, momento en que todos cayeron al piso y se produjo un disparo que impactó en el cuello de Barrau, quien murió minutos después.
Tras el crimen, el efectivo fue detenido en la seccional 31ª, desde donde luego fue llevado a los tribunales porteños, en carácter de detenido e incomunicado.
Anoche, amigos y vecinos del estudiante muerto se concentraron frente a la comisaría 31ª, donde arrojaron huevos, piedras y hasta una bomba molotov que destruyó la puerta de vidrio de ingreso. Los manifestantes anunciaron una nueva marcha para hoy a las 19 frente a esa dependencia, situada en avenida Cabildo al 200.
El jefe de prensa de la Policía dice que la fuerza “no va a proteger” al efectivo
El jefe de Prensa de la Policía Federal, comisario Daniel Rodríguez, dijo que Tarditi -pasado a disponibilidad- deberá explicar lo ocurrido al juez de la causa y aclaró que la fuerza “no va a actuar de ninguna manera de forma protectora” para con el policía.
Rodríguez no quiso encuadrar el hecho como un caso de “gatillo fácil”. “Yo no lo llamaría así; es un término que tiene sus implicancias y hasta su historia. Cuando el juez vaya desarrollando los elementos a su disposición, contando específicamente con las pericias y los testimonios, se va a establecer fehacientemente la naturaleza del hecho”, expresó.
El policía consideró que el crimen de Barrau, quien era hijo de un cirujano y de la jefa de enfermeras del Sanatorio Otamendi y Miroli, fue un episodio “desgraciado e irreversible”.
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