INDEPENDIENTE: A 30 AÑOS DE LA HAZAÑA
Pasaron treinta años ya desde que esa doble pared entre Ricardo Bochini y Daniel Bertoni terminó en la red del arco defendido por el mítico Dino Zoff que defendía los intereses de Juventus. Treinta años desde que el Bocha logró romper lo que ya parecía un estigma por el cual Independiente no podía consagrarse campeón del mundo pese a lograr Copas Libertadores. Treinta desde que el estadio Olímpico de Roma fuera testigo de cómo el más grande jugador de la historia de Independiente había hecho, justamente, historia al marcar el gol del campeonato del mundo. El primero, el más rico e importante por todo lo que había costado lograrlo…
Aquél 28 de noviembre de 1973 estará grabado para siempre en el corazón de los hinchas de In dependiente. De eso no caben dudas. Porque los que estuvieron y fueron testigos podrán hacerse eco y transmitir de generación en generación lo logrado por aquellos héroes. Y porque los que no lo vivieron ya parecen haberlo hecho de tantas veces que escucharon la historia y la cuentan hasta como si en realidad la hubieran visto.
Es que la final fue vivida como tal porque tuvo toda una trama de película. Porque el verdadero rival era el Ajax de Holanda, el de Johan Cruyff, que justamente había relegado al Rojo un año antes en Amsterdam por 3 a 0 (el partido de ida en Buenos Aires había terminado 1 a 1) en las finales de la Copa de 1972. Pero ya en el 73 el Ajax no aceptó jugar la final intercontinental pese a haber ganado la Copa Europea a Juventus porque Independiente “pegaba muchas patadas”. Así, Independiente ofertó a Juventus jugar el partido final y la Juve aceptó con la sola condición de jugar un único partido y en Italia. Roma fue la ciudad elegida…
Ese partido fue duro. En el primer tiempo Roberto Bettega y José Altafini rompieron el travesaño con dos disparos. Juventus estaba más cerca e Independiente no encontraba fútbol. Pero cuentan que sobre los 32 minutos de la segunda parte Ricardo Bochini armó una pared bárbara y perfecta con Daniel Bertoni, y el “10” —siempre llevó y llevará esa camiseta aunque el número fuera otro— quedó de cara a Zoff y tac, tocó suave, a ras del piso ante la salida de aquel monstruo del arco. Ese era el 1 a 0. Era la Copa tan ansiada. Era el momento en el que Ricardo Enrique Bochini daba ese paso que diferencia y se convertía, desde ahí y para siempre, en ídolo, en genio, en figura…
Y ahí si llegó el tiempo de los festejos y la vuelta olímpica. Y fue el capitán Ricardo Elbio Pavoni el encargado de ir a los palcos a buscar la gran Copa para dar la vuelta ante un mudo estadio Olímpico que estaba preparado para fiestas propias y no ajenas. Pero en realidad fue también el momento de los festejos en Avellaneda, en Buenos Aires, en Argentina toda. Ahí donde Independiente le mostró a todos que ya era Mundial…
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