INDEPENDIENTE GANÓ, GOLEÓ Y GUSTÓ POR PRIMERA VEZ EN EL AÑO
Independiente encontró una razón para el entusiasmo en su despedida de la pretemporada: venció a San Lorenzo, campeón del Pentagonal; ganó la Copa Ciudad de Mar del Plata; y entregó algunos indicios para mejorar la imagen deshilachada de los partidos anteriores. El detalle no es menor: el de anoche, en el mundialista José María Minella, fue el primer triunfo del nuevo ciclo de José Pastoriza.
Con muchas caras nuevas, con una formación inédita y hasta con la camiseta no habitual (utilizó la blanca), Independiente cambió su aspecto. No fue aquel equipo desencantador de los tres primeros partidos del Pentagonal ni aquel otro que estuvo al borde de la derrota y del triunfo contra Racing. La última versión roja mereció algunos aplausos. Es cierto, no hubo brillo. Pero al menos mostró algunas intermitencias que —si se comparan con las actuaciones anteriores— sirven como punto de partida. Y un par de actuaciones individuales le sirven de sostén: primero, Carlos Navarro Montoya; después, Lionel Ríos. El arquero fue el pedido de cabecera de Pastoriza y el ex Chacarita responde con garantías de seguridad. El volante se quedó en el club para ganarse un lugar, el Pato le brinda libertades y él las aprovecha para destacarse y ganarse espacio.
Ríos, además, marcó un golazo: a los 44, con un derechazo desde 25 metros, puso el dos a cero. Cinco minutos antes, una media vuelta de Rafael Olarra se había transformado en el 1-0.
Lo de San Lorenzo no dejó demasiado para el reproche. El campeón del Pentagonal presentó un equipo casi sin titulares y no desentonó. Hasta el 2-0 había cambiado golpe por golpe con Independiente y había mostrado la audacia que suele prometer Gorosito (ayer, incluyó tres delanteros desde el inicio). Luego, con menos espacios y ante un Independiente más fuerte en su autoestima, siguió intentando. Pero invariablemente se encontró con un arquero implacable: Navarro Montoya, el dueño del cero. También chocó contra el debut goleador de Sebastián García, el autor del tercero.
Eso sí, a pesar del resultado, el entrenador Gorosito cumplió su objetivo: probar variantes de cara al Clausura, en el que debutará el sábado ante Chacarita. Algo similar le pasó a su colega de Independiente, Pastoriza: encontró algunos indicios para afrontar con mejor ánimo el debut en la Libertadores, el jueves ante Cienciano.
Además, para ambos quedó la grata sensación de haber protagonizado un partido despojado de algunas particularidades de este verano de juego escaso: fricciones, rudeza, desprolijidades. En la despedida hubo lo que todos extrañaban: intensidad, llegadas, osadías, fútbol. Al fin…
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