INDEPENDIENTE PERDIÓ 2 A 0 COMO LOCAL ANTE VELEZ
El peso de la historia volvió a decir presente: Independiente no puede con Vélez en Avellaneda desde hace 16 años. Anoche, además, Vélez ganó por cuarta vez consecutiva en territorio rojo. Estupenda recuperación de la debacle en la Bombonera. Tanto, que sus numerosos hinchas se fueron de la cancha cantando “que vamo’ a salir campeones…”
Desde el comienzo hubo emotividad. Fue atractivo, cambiaron ataque por ataque. Ambos jugaron de cara al triunfo, pensar en quedarse con esos tres puntos que eran vitales. Para Vélez para seguir instalando en la lucha entre los de arriba. Para Independiente para determinar si está para cosas serias o si lo suyo esta temporada se limita a ganarle a los grandes (hasta ahora venció a Boca y a Racing).
Entonces con los dos yendo al frente, se dieron varias situaciones claras. Batalla ejecutó un tiro libre, a los 23, Fuentes cabeceó primero y Bardaro metió el segundo frentazo, que salió bajo muy cerca del segundo palo. También de cabeza estuvo muy cerquita Independiente: Losada tiró el centro desde la izquierda, a los 27, y el frentazo de Jairo Castillo pegó en el travesaño.
El desnivel llegó a los 39, cuando Pablo Batalla se escapó por la derecha, sacó el disparo con intención de centro que se desvió en la pierna de Abraham para descolocar a Navarro Montoya y terminar adentro del arco.
Más emoción hubo sobre el cierre con un nuevo cabezazo de Jairo Castillo, a los 42, que Sessa espectacularmente desvió por encima de su travesaño.
Vélez llegaba mejor armado, basándose en su funcionamiento en bloque. Independiente contaba con las subidas de Jorge Martínez y con las apariciones riesgosas de Insúa — aunque debía tirarse atrás, debido a la poca fluidez que le dieron a la distribución Carrizo-Lorefice— y sobre todo de Castillo.
El segundo tiempo mostró otra postura de Vélez. Fue más laburante, más conservador. Ya no tuvo como premisa ir con todo arriba, sino que cuidó más la pelota y buscó con rápidos contraataques. Un detalle le permitió asegurarse el triunfo: mientras Independiente careció de oficio y un goleador, Vélez lo liquidó con un gol llegado del banco: Gracián armó la jugada, la aguantó Valdemarín y Zárate metió el derechazo para el 2 a 0 a los 36. En el arco de enfrente, donde había más acción, se lucía el Gato Sessa.
Y terminó festejando Vélez; ya es habitual en Avellaneda. Ah, y quedó en la punta…
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