INDEPENDIENTE VENCIÓ A UNIÓN 1 A 0 EN SANTA FE
En el adelanto de la fecha decimosexta se enfrentaron ayer en el Estadio “15 de abril” de la ciudad de Santa Fe el local, Unión, e Independiente de Avellaneda.
Bajo las órdenes del árbitro Daniel Giménez el primer tiempo mostró un amplio dominio del equipo bonaerense, sustentado en los buenos enlaces entre Millito y Pusineri que creaban fútbol en la mitad del campo de juego.
El “rojo”, dirigido por Oscar Ruggeri, intentó desde el primer minuto gobernar las acciones del partido. El “Cuqui” Daniel Silvera (ex Unión) encontró en Montenegro e Insúa a los socios ideales para complicarle la noche a la defensa tatengue. Precisamente Federico Insúa abrió el marcador a los 22 minutos de juego, venciendo la valla del arquero local, Jorge Manduca. Uno de lo más efusivos en festejar el gol de Independiente fue su director técnico. La actitud no fue casual: el rojo estuvo sin “mojar” 300 minutos.
Unión, no pudo modificar el trámite en el primer tiempo y complicó su esquema ante la lesión de Wernly, quien se retiró lesionado en su pierna izquierda y en su reemplazo entró Fernando Navas.
Los tatengues se fueron al descanso muy preocupados, sólo Pablo Islas generó intranquilidad en los visitantes, aunque esa actitud fue insuficiente ante el férreo Independiente.
Ya en la segunda etapa, Unión salió más decidido. En los primeros minutos, Cristian Giménez exigió al arquero visitante, pero sólo fue una intención aislada. Independiente retomó el control del juego rápidamente.
Juan José López intentó darle oxígeno al local, colocando a Alexis Weisheim por Pablo Islas en el ataque. Unión intentó generar acciones cerca del área rival a través de los pies de Norberto Fernandez, pero esas intenciones se desvanecían en los últimos metros del campo de juego.
El “rojo” de Avellaneda se mantuvo ordenado, conducidos por su capitán Gabriel Milito, y administró el juego.
A los 24 minutos de la etapa complementaria, Pereyra estuvo cerca de gritar el empate, pero el balón se fue afuera bajo la atenta mirada del arquero Albil.
A los 38 minutos de juego Julio Martín Valli estrelló la pelota en el travesaño y, una vez más la hinchada tatengue lamentó la mala suerte de su equipo.
Así se llegó al final del partido, Unión jugó un mal encuentro, pero su hinchada lo despidió con aliento.
Su situación es, ahora, muy complicada. Depende de un milagro para mantener la categoría.
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