INDIGNACIÓN EN EUROPA POR LAS PRISIONES SECRETAS DE LA CÍA
Europa lanzó ayer una lluvia de críticas contra Estados Unidos, luego de que el presidente George W. Bush admitió que la CIA mantuvo prisioneros en cárceles clandestinas en el exterior después del 11 de setiembre de 2001. Indignados, líderes y parlamentarios europeos condenaron “la guerra sucia contra el terrorismo” y exigieron más información a Washington.
El miércoles, en un discurso ante cientos de familiares de víctimas de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, y en el marco de la campaña electoral de cara a las legislativas de noviembre, Bush reconoció por primera vez que la CIA detenía e interrogaba a importantes miembros de Al Qaeda en cárceles secretas en el extranjero y que tiene intenciones de seguir haciéndolo, pese al rechazo internacional. También anunció que 14 supuestos jefes de la red terrorista, ahora bajo custodia de la agencia de inteligencia, fueron llevados de esas prisiones a la base militar de EE.UU. en Guantánamo, Cuba.
Hasta ahora, ningún funcionario estadounidense había confirmado las denuncias surgidas hace varios meses sobre esas prisiones y vuelos secretos de la CIA que llevaban detenidos. Ayer, Bush volvió a justificar estas medidas.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, remarcó que “la lucha contra el terrorismo sólo puede hacerse desde los principios del estado de derecho y de la democracia”. En rueda de prensa junto al secretario general de la ONU, Kofi Annan, Zapatero agregó que “eso no es compatible con la existencia de prisiones secretas o de métodos que no están dentro de lo que representan los elementos clásicos del estado de derecho y garantías para todos, incluso para presuntos terroristas”.
Annan, en tanto, destacó la “clara” posición de la ONU al respecto: que la lucha contra el terrorismo no puede hacerse con ataques al respeto de los derechos humanos y “la protección de las libertades civiles”.
Desde Estrasburgo, el presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, René van der Linden, denunció que “la guerra sucia contra el terrorismo” está totalmente fuera de cualquier legalidad y que los métodos de ese tipo “hacen el mundo a largo plazo más inseguro, no más seguro”. Además, dijo que Europa no quiere formar parte de esos métodos “humanamente indignos” y remarcó que con sus declaraciones Bush confirmó la validez de las investigaciones del Consejo de Europa.
El senador suizo Dick Marty, quien encabezó una investigación de la Unión Europea sobre las detenciones clandestinas, aseguró que el discurso de Bush es “sólo una pequeña parte de la verdad”, y acusó a 14 países europeos de colaboración silenciosa con prácticas secretas ilegales.
Miembros de la comisión de investigación del Parlamento Europeo sobre las actividades de la CIA reclamaron más datos. “Ahora ya no debemos preguntar más si hubo cárceles secretas, sino en qué Estados se ubicaron con permiso de los gobiernos”, exigió el socialista Claudio Fava, responsable de la comisión.
“De un modo u otro se sabrá si Estados europeos albergaron cárceles secretas de la CIA”, advirtió el diputado conservador alemán y presidente de la Comisión de Exteriores, Elmar Brok.
Amnistía Internacional, a su vez, exigió a Washington el cierre de todas las cárceles secretas de la CIA y que garantice un juicio justo a los detenidos en ellas.
Bush dijo que los supuestos terroristas, como todos los presos en Guantánamo, enfrentarán un proceso por crímenes de guerra, con acceso a abogados y delegados de la Cruz Roja Internacional. Pero aclaró que se mantendrá el plan de la CIA para “los terroristas más peligrosos”.
Según datos de la Casa Blanca, en las cárceles secretas de la CIA estuvieron detenidos unos 100 sospechosos de terrorismo desde 2001. Entre ellos, el jefe militar de Al Qaeda, Abu Subaida; el número tres de la red, Jalid Sheik Mohamed, y Ramzi Binalshibh, al que Washington acusa de ser uno de los autores intelectuales de los atentados del 11-S.
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