INDIGNACIÓN EN ITALIA POR EL ASESINATO DE TOMMASSO
Crecen la indignación y la angustia en Italia, junto con una deprimente resignación colectiva, por el asesinato del bebé de 18 meses Tommasso Onofri, cuyo cadaver fue descubierto en la noche del sábado tras una búsqueda de un mes con la esperanza de encontrarlo vivo.
“Horror” y “barbarie” fueron las palabras de condena del papa Benedicto XVI y del presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, que resumieron el dolor que embarga a toda la nación.
Al recitar el “Angelus” del me diodía de los domingos, el Pontífice dijo en su homilía que “estamos todos conmovidos por el caso del pequeño Tommasso, bárbaramente asesinado. Oremos por él y por todas las víctimas de la violencia”.
El presidente Ciampi dijo que estaba “aplastado por el dolor que quita el aliento” y que “cada familia italiana llora hoy al pequeño Tommasso”. Ciampi agregó que “la vida es sagrada y lo es aún más la vida de un niño”.
Ayer, en las canchas de fútbol se veían grandes carteles de tela que daban el adiós al “angel” y que pedían la pena de muerte para los asesinos de Tommasso.
Los 58 millones de habitantes de Italia están francamente horrorizados. Desde el secuestro y asesinato del estadista democristiano Aldo Moro, en 1978, no se recuerda una conmoción parecida.
Mario Alessi, el albañil siciliano que era el cerebro de la banda de secuestradores que quería pedir un rescate al padre del bebé, Paolo Onofri —un funcionario del Correo italiano y de la Banca Postal—, confesó el sábado al anochecer tras ser arrestado y acompañó a los investigadores a un torrente cerca de la casa de los Onofri donde el bebé fue secuestrado el 2 de marzo, en los alrededores de la rica ciudad de Parma, en el centro de Italia.
Los restos de Tommasso fueron encontrados poco antes de la medianoche y miles de personas que querían linchar al asesino fueron contenidas por una barrera de policías y carabineros.
Alessi dijo que, tras el secuestro, él y su principal compinche, Salvatore Raimondi, un delincuente también siciliano, huyeron en una pequeña motocicleta. Pero tuvieron un incidente en las afueras de Parma y el pequeño Tommasso comenzó a llorar desesperado. Para acallarlo, Alessi y Raimondi lo mataron. Alessi afirma que Raimondi lo ultimó pegándole con una pequeña pala, mientras que Raimondi afirma que Alessi estranguló al bebé de 18 meses.
Durante un mes todo el país siguió en vilo las investigaciones para rescatar con vida al pequeño Tomasso.
Las acusaciones mutuas entre los asesinos serán esclarecidas con la autopsia, afirmaron los investigadores.
Este contenido no está abierto a comentarios

