INDIGNACIÓN POR EL REMATE DE UNA VIVIENDA ÚNICA A UNA PAREJA DE ANCIANOS
“Realmente no podemos pagar y no tenemos otro lugar donde ir”, dijo desesperada Dora Calderón de Blangini. Ante ello, la Asociación para la Defensa de la Vivienda Unica (Adevu) se movilizará hasta Entre Ríos al 200 para solicitar una nueva suspensión de la ejecución judicial.
“Es un claro caso social, de un matrimonio de 76 y 75 años que quedará en la calle si no se hace nada al respecto. Incluso el hombre está muy afectado por esta situación y encima es un enfermo cardíaco”, explicó el titular de la asociación, Marcelo Bonini.
Hoy, a partir de las 11.30, los manifestantes de Adevu estarán haciendo el aguante con el matrimonio de Herminio Blangini y su esposa Dora para impedir la subasta hipotecaria de la vivienda que ocupan en barrio Echesortu.
La Capital contactó ayer a la mujer del matrimonio, que evitó ser fotografiada. “No podemos hacer frente a una deuda de 94 mil pesos”, afirmó. Dora hizo ayer una vigilia en su domicilio con una vela encendida aguardando que la imagen de la Virgen que Adevu llevará hoy al remate, los ayude para suspenderlo una vez más.
Los problemas del matrimonio comenzaron en 1991, cuando sacaron un crédito hipotecario por 40 mil pesos en el Banco Popular Argentino que nunca pudieron saldar en su totalidad. La deuda fue transferida de banco en banco hasta que la tomó el HSBC.
“Se necesitaba el dinero para afrontar compromisos, pero después fuimos pagando la mitad de la hipoteca, pedimos una refinanciación pero no hubo caso. Si hubiéramos sido más astutos, poníamos la casa a nombre de otro y listo, pero era lo único que teníamos”, señaló Dora. El matrimonio se sostiene gracias a los 700 pesos de jubilación que don Herminio percibe, más un sueldo como empleado en un comercio.
La propia quiebra
Según narró la mujer, luego de 9 años de tomado el crédito, recibieron una intimación para el pago y una fecha de subasta. En rigor, el 17 de mayo se iba a concretar la venta judicial del inmueble ubicado en Mendoza 3318, pero fue suspendido a último momento. Además, los Blangini habían presentado su propia quiebra para poder zafar del martillo.
“Confiamos en Adevu y en que salvaremos la casa, de lo contrario, no tenemos otro lugar donde ir”, afirmó la mujer. Su esposo, de 76 años, padece arritmia y quedó muy afectado por esta segunda subasta.
El titular de Adevu expresó su indignación por la realización de la subasta. “Hay un registro de deudores vigente hasta el 28 de abril, en la provincia están suspendidos los remates hipotecarios hasta el 30 de noviembre y existe una ley nacional que congela por 90 días las ejecuciones de este tipo. No se ha contemplado que el inicio de esta deuda sea un juicio hipotecario que como no se podía afrontar terminó en una quiebra”, fundamentó Bonini para agregar: “Acá los bancos se han quedado con la plata de la gente y ahora se quieren quedar con sus viviendas”. Lo cierto es que la pareja de ancianos se juega hoy el todo por el todo.
Este contenido no está abierto a comentarios

