INDUSTRIA ARGENTINA
Mientras en un teatro porteño se está desarrollando el VII Congreso Latinoamericano de Magia, el pibe hace de las suyas en el ATP de Buenos Aires. ¿Qué algún truquito no le sale? Sí, es cierto. ¿Qué a veces está distante de su brillo y los lujos? También es verdad. Pero como el Mago Guillermo Coria siempre tiene a mano la varita para resolver alguna situación comprometida, todo se hace más fácil. Ayer le pasó en los cuartos de de final cuando sacó de la galera otro triunfo. Fue ante Juan Mónaco por 7-6 (11-9), 3-6 y 6-1. Pero el Súper Viernes no se terminó ahí porque otro argentino llegó a semis: José Acasuso, al vencer al español David Ferrer por 7-5 y 7-6 (7-5). Hoy le tocará desafiar al español Carlos Moya, quien esta madrugada se impuso a Mariano Zabaleta en un gran partido que terminó 4-6, 7-6 (7-4) y 6-4.
Unas 5.500 personas vieron el choque entre la gran figura del torneo (Coria) y la revelación, Mónaco. Y si bien uno está cuarto en el ranking mundial, y el otro 223, salvo en el tercer set, las diferencias no se notaron. En los dos primeros, se vio a un Mago protestón, sin encontrar su juego, con dudas a la hora de desarrollar una estrategia. Y errando bastante. Del otro lado de la red había un jugador muy sólido, con mucho ritmo y con una derecha que no le tenía miedo a nada. Se quebraron el saque en los tres primeros games, Mónaco recuperó el break en el sexto game y llegaron al tie break.
Mónaco se puso arriba 5-1 y llegó a tener dos set points. Pero no las pudo aprovechar. Ese drive que le había dado buenos resultados le falló cinco veces en esta parte decisiva. Así se selló el set en 62 minutos. Y cuando parecía que todo terminaría…
Coria tuvo las mismas dificultades que ante Franco Squillari: sus drops quedaban cortos y enfrente tenía a un correcaminos que no paraba de meter su derecha invertida. Mónaco arrancó quebrando y mantuvo esa ventaja hasta el final. Las tribunas ya estaban divididas: a cada grito de “Olé, olé, olé, Pico, Pico”, se escuchaba la respuesta de “Olé, olé, olé, Guille, Guille”. ¿Cómo sería el tercer set?
Coria lo ganó desde su cabeza, ese plus que tienen los top ten. Su tenis se transformó, jugó más adelante, su derecha funcionó de otra manera. Sus tiros ya eran ganadores, igual que su espíritu. Rompió el saque de Mónaco en el primer juego y ya fue dueño del partido. Como su rival ya demostraba cansancio, y por lo tanto menos eficacia en sus golpes, todo se hacía más sencillo para el pibe de 22 años. Aunque sólo hubo un momento que pareció eterno. Si hasta se hizo un silencio increíble. Fue cuando estaba adelante 2-1 y 40-40. Coria se trasladaba lateralmente hacia el centro de la cancha, tropezó y quedó tendido en el suelo tomándose su muñeca izquierda. Fue tan aparatosa su caída que hasta Mónaco cruzó la cancha para ver que había sucedido. El Mago se repuso, vino el médico y siguió jugando. Luego, en la sala de prensa, Coria llegó con una bolsa de hielo en esa zona un poco hinchada tras el partido.
El 6-1 final le dejó a Coria el aplauso de la gente, su gran abrazo a Pico y la satisfacción de avanzar, aunque hoy se vendrá Richard Gasquet. Claro que en medio habló con Luis Lobo (entrenador de Mónaco), le gritó puntos a la hinchada rival, y discutió con el umpire.
Después vino Acasuso. Largó bien, erró una volea, se desconcentró, quedó 3-5 en el primer set, pero remontó. Y en el segundo llegó a estar 5-2 porque no se apuró y pensó más las jugadas. Pero se aceleró tuvo que ir al tie break y lo ganó. Era tiempo de alegría celeste y blanca. No pudo ser lo de Zabaleta ante Moya en el cierre. Pero la gente, llena de tenis, aplaudió y vivió un gran espectáculo hasta cuando la inolvidable jornada del viernes ya se había vuelto sábado.
Este contenido no está abierto a comentarios

