INDUSTRIALES MOLINEROS DEFIENDEN LA RESTRICCIÓN A LA EXPORTACIÓN DE TRIGO
El presidente de la Asociación Argentina de Industriales Molineros, Alberto España, aseguró que el precio del pan en el mercado minorista “no aumentó” y explicó que si hubiera que importar trigo para abastecer el consumo interno, habría que pagarlo entre 40 y 50 dólares la tonelada.
Las declaraciones del dirigente empresario se conocieron en medio de la expectativa generada en el sector por los próximos pasos que tomará el gobierno luego del cierre del registro de exportaciones decidido el jueves pasado.
Frente a la amenaza de un aumento de precios en el mercado interno por la firme demanda que existe en el exterior sobre el producto, el gobierno acordó la semana pasada que los exportadores “autorregulen” sus embarques. Además, subió en forma indirecta las retenciones, elevando en 16% el precio FOB oficial del trigo, sobre el cual se calcula el impuesto, y cerrando el registro de exportaciones.
El cierre de este registro, creado en los años 70 para tener un control sobre las exportaciones de granos y actuar frente a situaciones de desabastecimiento, fue fundamentado en razones “operativas” y dispuesto por 24 horas. En los hechos, su efecto se hizo sentir durante el viernes, sábado y domingo.
De acuerdo a la letra de la circular emitida por la Secretaría de Agricultura, esa restricción sería levantada hoy. Ayer no hubo información oficial al respecto.
La decisión de intervenir en el mercado de trigo se tomó debido a que las ventas al exterior anotadas por las cerealeras se acercó al límite del saldo exportable de trigo para la última campaña, unas 7 millones de toneladas. Este margen se achicó como consecuencia de la menor producción del ciclo 2005/2006, que fue de 12,5 millones de toneladas respecto de los 16 millones del ciclo anterior.
En la semana anterior al cierre del registro, la Secretaría de Agricultura había detectado un fuerte aumento en las declaraciones de venta al exterior, cercanas al millón de toneladas en cuatro días.
Además de ser una importante cadena exportadora, que permite el ingreso de unos mil millones de dólares al año, el trigo es un producto sensible en el consumo doméstico, hacia donde se destinan anualmente unas 5 millones de toneladas. El 70% se destina a la producción de pan.
Un informe del Centro de Gestión Agropecuaria explicó que “como la exportación ya ha hecho declaraciones cercanas a las 7 millones de toneladas, para evitar que los precios empezaran a subir y presionaran los precios internos, el gobierno primero pidió a los exportadores y luego les prohibió temporalmente hacer nuevos negocios de exportación”.
El centro de estudios señaló que tanto la restricción exportadora como el aumento encubierto de retenciones “se va a trasladar hacia atrás en la cadena”, absorbiendo el productor agropecuario la imposibilidad de capturar totalmente el precio internacional.
La industria molinera, que hasta mediados de mayo había declarado tener cubierta un 60% de sus necesidades, recibió con alivio la limitación de las ventas al exterior.
España, titular de la entidad que agrupa a los industriales, afirmó que no se puede comercializar trigo al exterior “por que no hay más”. El industrial aseguró que si se debe importar trigo, algo que calificó de “ilógico”, esto debería hacerse a un valor de entre 40 y 50 dólares la tonelada “y significaría un gran incremento en el precio interno de la harina y también en el pan”.
El dirigente explicó que la industria molinera viene de tres años de precarización, con aumento de la capacidad ociosa y de la informalidad. En este contexto, aclaró que la harina no sólo subió de precio sino que bajó el 7% en 2003, el 14% en el 2004 y el 7% en 2005.
El industrial recordó que “el buen comportamiento” de la industria molinera fue destacado por el influyente secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
España explicó que para la próxima campaña se prevé un incremento en la superficie de siembra de entre el 15% y 20%.
A pesar de cierto temor por la última intervención oficial en el mercado de trigo, los buenos precios del cereal ayudarían a que los productores mantengan su intención de siembra. De hecho, comenzó la implantación en varias provincias productoras, según informó el viernes la Secretaría de Agricultura.
En Buenos Aires, que concentra alrededor del 60% de la producción de trigo del país, la siembra avanzó “aunque más lentamente que en las semanas anteriores, a la espera de una mejora en las condiciones de humedad del suelo”.
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