INDUSTRIAS Y COMERCIOS SE QUEJAN POR LA SUBA DE LA LUZ
Las industrias y los comercios advirtieron que el aumento en la luz afectará sus costos y que habrá sectores que no podrán absorberlo. Se quejan de ser “discriminados” porque los aumentos tarifarios caen sólo sobre ellos, y prevén que la suba, que comenzaría a regir desde el mes próximo, podría trasladarse a los precios.
La suba de electricidad que impulsa el Gobierno será de hasta 28%. Para los clientes de Edelap se aplicará a través de un acuerdo del Ejecutivo con la compañía, y para las áreas de Edesur y Edenor sería por decreto: el dinero irá a un fondo para obras. Del total de esa suba, un 23% lo pagarán sólo las industrias y los comercios y otro restante 5% se aplicará a todos los clientes para financiar obras rurales.
Un informe energético que realizó la Unión Industrial, presidida por Alberto Alvarez Gaiani, al que accedió Clarín, señaló que “si bien la reactivación industrial se ha consolidado en el 2004, se advierten señales preocupantes que pueden derivar en el facilismo de cargar el costo de la recuperación del sector eléctrico sobre la demanda industrial”.
Las fábricas piden que se ajuste el precio de la electricidad en función de los aumentos que vaya teniendo la demanda, para mantener el ritmo del crecimiento económico y para armonizar los ajustes que realizan la Nación, las provincias y los municipios.
En ese mismo documento, la central fabril coincide con la decisión oficial de establecer un Régimen Tarifario de Transición y la aplicación de una tarifa social para indigentes y desocupados. Sin embargo, solicita que “no se discrimine a la demanda industrial en la corrección tarifaria propuesta, cargándole la mayor parte del ajuste propuesto”.
A partir de la crisis energética, que se desencadenó el año pasado, el Gobierno mostró los dientes cada vez que los hombres de negocios opinaron sobre el impacto que tiene la electricidad en el costo fijo de sus empresas. Tal vez por aquel recuerdo, esta vez, las fábricas y las cadenas comerciales prefieren manifestar sus posiciones a través de informes técnicos, en lugar de declaraciones públicas.
Fuentes de la Cámara de Comercio, que conduce Carlos de la Vega, señalaron que desde diciembre del 2001 “los costos de los comercios subieron 138% mientras que los precios rozaron subas del 53%. La rentabilidad está al extremo, ya no hay margen para absorber aumentos sin tocar los precios”.
En un sondeo que realizó esa entidad, después del último aumento decretado por este Gobierno (y antes del que se anunció ayer), el 75% de las ferreterías y los comercios que venden productos para la construcción, por ejemplo, admitieron que tomarían medidas para disminuir el impacto del aumento en la luz.
Claro que no es igual para todos los sectores. En ese mismo relevamiento, el 60% de quienes despachan alimentos y bebidas (no incluye bares ni restaurantes) consideraron que están “muy afectados” por el costo energético debido a que no pueden cortar la cadena de frío. En cambio el 80% de las jugueterías admitió que el precio de la luz las afecta poco.
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