INÉDITA PRÁCTICA NEUROLÓGICA TUVO LUGAR EN EL CULLEN
Por primera vez en un hospital público de la provincia de Santa Fe se realizó una embolización de un aneurisma cerebral, una intervención mínima invasiva que hasta el momento debía ser realizada en el medio privado. La misma permite el tratamiento de afecciones de ese tipo que, en el pasado, se consideraban inoperables o que mediante la cirugía convencional conllevan otro tipo de complicaciones.
La intervención – que llevó adelante un neurólogo rosarino– tuvo lugar el viernes al mediodía en el hospital Cullen y fue realizada a una mujer de 40 años que en las últimas horas de ayer evolucionaba de manera favorable y continuaba su proceso de recuperación.
Hasta el momento, el Estado provincial debía derivar al medio privado para que brinde esas prestaciones que implicaban una erogación de aproximadamente 30 mil pesos, mientras que el costo de la realizada en el Cullen no superó los 15 mil.
Otra alternativa era recurrir a la cirugías convencionales que no ofrecen los niveles de seguridad y éxito que tienen las embolizaciones.
Esta práctica es una forma novedosa de tratar aneurismas y otras malformaciones de los vasos sanguíneos del cerebro. El aneurisma cerebral, una debilidad de la pared de la arteria, es una enfermedad grave. Si se rompe, la hemorragia interna podría causar la muerte.
En casos menos graves, el abombamiento de un aneurisma puede comprimir los nervios y el tejido cerebral circundantes y causar parálisis, dolor de cabeza, dolor de cuello y de la parte superior de la espalda, y náuseas y vómitos.
CÓMO PREVENIRLO
La angiografía cerebral, la tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética nuclear (RMN) pueden detectar los aneurismas cerebrales antes de que se rompan.
Los neurólogos intervencionistas realizan la embolización para controlar el peligro que implican los aneurismas.
El neurólogo intervencionista inserta un tubo llamado catéter en una arteria. Ese catéter se pasa por el cuerpo hasta llegar al sitio del aneurisma. Una vez en su posición, el profesional coloca uno o más pequeños coils (espirales) en el aneurisma a través del catéter.
La respuesta del cuerpo es formar un coágulo de sangre alrededor del coil, lo que bloquea esa afección.
El tratamiento quirúrgico convencional, de práctica habitual desde hace más de 30 años, consiste en la craneotomía (se abre el cráneo) y oclusión del aneurisma mediante clipado (o pinzado ) microquirúrgico.
El tratamiento endovascular de los aneurismas, conocido como embolización, consiste en el cateterismo selectivo del aneurisma roto y su relleno con espirales de un hilo de platino, en forma de espiral hasta ocupar la totalidad de su interior. Logrado ello, queda eliminado el flujo sanguíneo dentro del saco aneurismático y minimizada la posibilidad de una nueva ruptura y sangrado.
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