INGENIEROS ROSARINOS RESPALDAN A TRES COLEGAS CESANTEADOS POR LA PROVINCIA
El Centro de Ingenieros de Rosario respaldó a los tres profesionales que trabajaban en distintas áreas de Vialidad provincial hasta que, por afirmar que la catástrofe hídrica de la la ciudad de Santa Fe “podría haberse evitado si se hubiera hecho una serie de obras a tiempo”, no se les renovó contrato. La entidad rosarina sostuvo que los ingenieros civiles “no faltaron a la ética, como argumentaron las autoridades provinciales, sino que cumplieron con su deber profesional al señalar los errores técnicos”.
Pablo Hillar, Roberto Contini y Juan Pablo Acuña se desempeñaban en distintas áreas técnicas de Vialidad provincial desde hace unos cinco años. Hillar cumplía funciones dentro del departamento de Estructura de Pavimentos; Contini lo hacía en Mecánica de Suelos, y Acuña en Evaluación de Pavimentos. “Luego del desborde del río Salado comenzamos a investigar para saber el origen de la desgracia. Una vez que tuvimos todos los elementos realizamos una opinión técnica, que presentamos en el Colegio de Ingenieros santafesinos, para que toda la ciudadanía supiera que la catástrofe no se produjo solamente por causas naturales sino por una serie de errores en el modelo de gestión”.
Las autoridades de Vialidad decidieron que a partir del 1º de julio pasado no se les renovara el contrato de trabajo a los ingenieros, pero no pasó lo mismo con un grupo de 25 profesionales en su misma situación laboral. “Estamos tranquilos con nuestra consciencia porque hicimos lo que creímos conveniente en pos de la ciudadanía, que en definitiva fue la que solventó nuestros estudios”, señalaron.
En el trabajo, en ningún momento se analizaron las responsabilidades que les pudiera caber a las distintas áreas estatales, sino que criticaron el modelo de gestión. Hicieron un informe técnico sobre el río Salado, sobre las defensas en la ciudad de Santa Fe y su funcionamiento. “El resultado final de la investigación es que la causa principal del desastre es que hubo serias falencias en el modelo de gestión que tuvo que decidir qué hacer con el Salado y con las defensas. Dentro de ese contexto hay responsabilidades que les cabe a los que hicieron la obra de defensa y dejaron una brecha por la que entró el agua y los que no tomaron la decisión de cerrarla a pesar de las advertencias sobre la posibilidad de que se produjera una inundación de gran magnitud”, afirmaron.
“En el pliego de obra del proyecto de la defensa -precisó Contini- hay una salvedad hecha por el proyectista en 1995 que dice que previendo crecidas extraordinarias del río Salado debía hacerse un terraplén de cierre provisorio que nunca se realizó. La brecha era de unos 15 o 20 metros y en dos días se hubiera concretado, pero en cinco años, desde que se construyó la obra, nadie hizo nada. Después pasó lo que pasó”.
Anteayer los tres profesionales se reunieron con sus pares del Centro de Ingenieros de Rosario. El titular de esta entidad, Marcelo Tevy, comentó que debatieron el tema de la inundación y que los santafesinos aclararon algunas dudas de sus colegas rosarinos.
“Se llegó a la conclusión de que esto no fue, como quisieron hacernos creer, una catástrofe extraordinaria sino que no se hicieron las cosas en tiempo y forma como debieron hacerse. No se respetaron las reglas del arte ni tampoco las de ingeniería”, dijo Tevy.
Responsabilidades
“El gobernador (Carlos) Reutemann dice que no hay ingenieros que resuelvan este tipo de problemas y que él mismo va a salir con una draga para abrir zanjas porque los profesionales que tiene no sirven para nada. ¿Entonces para qué estamos pagando toda esta caterva de ingenieros en hidráulica?”, se preguntó Tevy, indignado todavía porque el gobernador “separó al director de Hidráulica, Ricardo Fratti, tras decir públicamente que esto fue una mala praxis técnica, pero después lo nombró asesor. Si no servía, ¿por qué después lo volvió a nombrar?”.
“La primera responsabilidad de un profesional en estas áreas -añadió el ingeniero rosarino- es para con la comunidad y no para con el gobierno de turno o con el director de la repartición donde trabajan. Por encima de todo, estas personas han sido contratadas por ser ingenieros, y no por responder a determinados intereses”.
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