INGLATERRA CONSIGUIÓ EL PUNTO QUE NECESITABA
Inglaterra, con seis puntos y la clasificación en el bolsillo, buscaba mantener la primera posición ante Suecia (4), un rival históricamente complicado. Es que el equipo de Eriksson no le ganaba a los nórdicos desde 1968. El objetivo de ambos era conseguir la cima del Grupo B para evitar el cruce con Alemania en octavos de final. A los ingleses les bastaba con el empate, mientras que los suecos estaban obligados a sumar de a tres.
Las cosas no arrancaron de la mejor manera para los británicos. Corrían apenas tres minutos de juego, cuando un mal movimiento le provocó una lesión en la rodilla a Michael Owen, una de las principales cartas ofensivas, quien debió salir reemplazado por Crouch. En lo futbolístico, el ritmo fue intenso desde el inicio. Los dos pensaban en el arco de enfrente, llegaban y creaban peligro. Estaba para cualquiera.
Cole y Lampard intentaban convertirse en enlaces para asistir tanto a Rooney como a Crouch. En el caso del último, Inglaterra debía apostar a su poderío en el juego aéreo. Suecia, en tanto, iba de la mano de Ljungberg, con Larsson y Allback como puntas.
El trámite del partido era entretenido. Jugaban un interesante ida y vuelta, y el tránsito por la zona media era prácticamente nulo. Pero en el palo por palo, Inglaterra marcaba una leve diferencia. Rooney tuvo una clarísima, mano a mano con el arquero Isaksson, pero lo taparon justo cuando iba a definir. Unos minutos después, Beckham volvió a complicar con un tiro libre desde la izquierda. Suecia, mientras tanto, esperaba la oportunidad para salir de contraataque.
Los dirigidos por Eriksson sacaban en lo que refería a claridad y profundidad. Y pudieron plasmarlo en el resultado. Tras una jugada que parecía que se había ensuciado, Cole recibió la pelota afuera del área, algo recostado sobre la izquierda, la mató con el pecho y le pegó de aire, bombeado y de derecha. La bola bajó muy rápido y sorprendió a Isaksson, quien apenas pudo rozarla. Después de pegar en el palo, abrazó a la red y provocó el delirio inglés. El Grupo B tenía dueño.
No hubo mucho más hasta que llegó el descanso. En Kaiserslautern, Paraguay vencía 1-0 a Trinidad y Tobago, lo que les permitía respirar a los suecos.
En el comienzo del segundo tiempo, la actitud y la ambición continuaron siendo patrimonio de Inglaterra, que no se conformaba con la diferencia mínima y buscaba aumenta. Suecia, replegado en su campo, apostaba a una contra. Sin embargo, a los cinco minutos, encontró un empate del que estaba lejos en lo futbolístico. Kaellstroem envió un tiro de esquina desde la izquierda y Allback anticipó a todos en el primer palo para, de cabeza, mandar la pelota a la red. Las cosas volvían a estar como al principio.
El gol sueco levantó instantáneamente a los escandinavos y, a su vez, fue un bajón anímico para los de Eriksson. Enseguida después de la igualdad, los dirigidos por Lagerback arañaron el segundo. Nuevamente a la salida de un tiro de esquina, esta vez desde la derecha, la pelota se desvió dos veces y, tras un toque en el arquero, se estrelló en el travesaño. Inglaterra no daba pie con bola y, de un momento a otro, pasaba a estar en problemas.
El técnico sueco de los ingleses decidió mandar a la cancha a Gerrard en lugar de Rooney, quien abandonó la cancha con toda la bronca. Y apenas pasado el promedio de la segunda parte, Gerrard salvó la caída de su arco con un despeje en la línea tras un remate de Kaellstroem. Ahora el dominio era de Suecia e Inglaterra esperaba. Alemania, por su parte, aguardaba rival para octavos.
Y así como los de Lagerback habían empatado en el mejor momento del rival, Inglaterra también aprovechó la superioridad nórdica para lastimar. Cole envió un centro pasado desde la derecha y por atrás apareció Gerrard, reemplazante de Rooney, para batir a Isaksson, de cabeza. Sin merecerlo, el equipo de Eriksson ganaba y quebraba la historia. Sólo era cuestión de aguantar.
Pero nada estaba dicho en Colonia. En el último minuto del partido, cayó un centro desde la izquierda en el área inglesa, la pelota picó una y otra vez, y nadie pudo sacarla. En última instancia, entre Larsson y Mellberg la tocaron sutilmente y marcaron el empate definitivo para la locura de los escandinavos, que no podían evitar el choque con Alemania en octavos pero extendían la racha a 38 años. En la próxima fase, Inglaterra se las verá con Ecuador.
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