INGLATERRA – TRINIDAD Y TOBAGO, A LAS 13
El espíritu inglés gobierna toda la geografía de esta región. Juega la selección que comanda David Roberto Joseph Beckham y los fieles seguidores se apiñan y se apropian de todos los rincones. Es una invasión que ya mostró algunos gestos de intolerancia. Y por eso hubo choques, no muy graves, pero choques a golpes con ciudadanos locales, proclives a rechazar semejante aluvión. Esperemos que no desemboquen en tumultos lamentables.
Es cierto: el fútbol, el juego que inventaron, los convoca y aquí están. Sobrios o quebrados por la cerveza, sin distinción de géneros, en actitud de tensa espera. Para el aficionados de las islas cada partido es una fiesta, a veces, siempre por encima de los resultados. No es precisamente el seleccionado de Inglaterra un abonado al éxito. Apenas consiguieron un título de local y punto. Pero no les importa, están igual. Son consecuentes. Ahora, ¿seguirá esta tarde aquí, en Nurem berg, la alegría genuina o violenta, durante el partido? Todo indica que es muy probable que Inglaterra gane. Trinidad y Tobago no es el rival que pueda impedirles sumar otro triunfo, parece, y conseguir el pase a octavos.
Los caribeños están en el lote de los denominados accesibles. Que en realidad sustituye a la definición de conjunto débil.
Inglaterra, a su vez, se ubica entre los potenciales candidatos a llegar a la final. Contra Paraguay no dio tantas señales, en ese sentido. La formación que dirige el sueco Sven Goran Eriksson ganó apretado ante los paraguayos. Sin denunciar una solvencia defensiva parecida a la italiana, por ejemplo. Aunque ahí, en el sector de contención, tiene futbolistas con cartel francés. Rio Gavin Ferdinand. John Terry, Ashley Cole. Y en el medio todos volantes con características muy parecidas; el emblema Beckham, Steven Gerrard, Frank Lampard y, el más inquieto y habilidoso Joseph Cole. Beckham, Gerrard y Lampard cubren misiones ofensivas con ritmo, cruzan pases largos, ejecutan con frecuencia de media distancia, no poseen una gran recuperación de la pelota. Y arriba el larguirucho Peter Crouch (quien por su forma de pisar el balón tiene un lejano parentesco con Daniel Willington, aunque es muchísimo más veloz) completa la dupla con Owen.
En la prueba ante Paraguay, Inglaterra exhibió un reducido caudal atacante. Quizás le faltó la potencia, la rapidez y la eficacia de su última figura, el joven Wayne Rooney. Pero, es probable que contra Trinidad y Tobago, más allá que entre o no entre Rooney, los ingleses tengan la chance de marcar diferencias. La poseen en los papeles, tendrán que revalidarla con la pelota en movimiento.
Trinidad y Tobago hizo un excelente negocio en su debut contra Suecia. Rescató un punto con diez jugadores y eso agrandó, en el buen sentido, al técnico Leo Beenhakker. Pero no exageran, como debe ser. Apostarán a tratar de aguantar en el comienzo, según confesión del entrenador holandés y, si los dejan, utilizar el contraataque. En teoría juega una potencia con un contrincante menor. Habrá festival en las tribunas, seguro. Y, en una de ésas, un partido que emocione. Y que el placer se imponga por encima de la fuerza de los intolerantes.
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