INQUIETUD PORQUE NO APARECE ALÍ AGCA
Cunde en Turquía una moderada preocupación porque oficialmente Alí Mehmet Agca, 48, el terrorista que intento matar a Juan Pablo II en mayo de 1981, ha desaparecido y ni el viernes ni ayer se presentó en Estambul en la comisaría que le ha sido asignada para firmar su presencia, algo que debe hacer cada 12 horas. El jueves fue liberado en forma condicional después de pasar más de 24 años de cárcel en Italia. El gobernador de Estambul, Muammar Guler, dijo ayer que “si no se presenta a firmar será considerado desertor y si mañana no va al hospital Gata, el comando militar de Pendik lo va a llevar por la fuerza”.
Los observadores estiman que es imposible que la policía y los servicios secretos turcos ignoren donde está Agca. Tras ser liberado, ante el júbilo de los extremistas de derecha islámicos vinculados a la organización Lobos Grises —con muchos contactos en sectores civiles y militares del poder turco—, Agca fue llevado al distrito militar de Pendik porque según las leyes de su país debe cumplir con el servicio militar.
La agencia estatal Anatolia citó ayer declaraciones que le formuló el abogado del terrorista, Mustafá Demirbag, quién dijo que Agca no se presentará a firmar a la comisaría “pero cumplirá con la ley”. El ministro de Justicia Cemil Cicek se ha pronunciado contra la liberación de Agca. El gobierno afirma que los tribunales se han equivocado y que el hombre que quiso asesinar al Papa debe cumplir aún once meses de cárcel. Agca estuvo preso 19 años y un mes en Italia por su intento de magnicidio, el 13 de mayo de 1981, durante una audiencia general de Juan Pablo II en la plaza de San Pedro.
Gracias al Jubileo del Año 2000 y a los reiterados perdones de Juan Pablo II, el presidente italiano le concedió la gracia a Agca. El terrorista fue expulsado a su país, donde le esperaban varias condenas. Agca había sido sentenciado a cadena perpetua por el asesinato de un famoso periodista y a otros 36 años de cárcel por varios asaltos. Cumplió sólo poco más de cinco años, demostrando otra vez los extraños y fuertes apoyos con que los Lobos Grises cuentan en Turquía.
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