Insólita elección en Austria
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Luego de que se anularan las elecciones presidenciales de mayo en las que triunfó el progresista Alexander Van der Bellen, la gente volverá a las urnas; los comicios son un sondeo sobre el auge del populismo en Europa.
Austria espera cerrar este domingo un interminable proceso para elegir presidente -se prolonga ya desde hace meses- con una de las votaciones más importantes de su historia, de las que podría salir el primer jefe de Estado ultranacionalista en un país de la Unión Europea (UE).
Norbert Hofer, del xenófobo Partido Liberal de Austria (FPÖ), y el progresista Alexander Van der Bellen, antiguo dirigente de Los Verdes, se ven de nuevo las caras ante las urnas en la repetición de unas elecciones que serán decisivas para Austria, pero que se consideran también un nuevo test sobre el auge del populismo en Europa.
En mayo pasado, Van der Bellen ganó las elecciones por apenas 31.000 votos (en un país de ocho millones y medio de habitantes), pero el resultado fue impugnado por el FPÖ argumentando que hubo irregularidades formales, que fueron confirmadas por el Tribunal Constitucional.
Desde entonces, el triunfo del Brexit en el Gran Bretaña y de Donald Trump en EE.UU. han situado las elecciones austríacas como un nuevo campo de batalla sobre el auge del populismo y sus soluciones fáciles a problemas muy complejos.
Aunque en la última encuesta, publicada el 18 de noviembre pasado, Van der Bellen aparece como ajustado ganador con el 51 por ciento de los votos, es el candidato ultra el que ha dominado la mayoría de sondeos los últimos meses, con ventajas de entre seis y tres puntos.
Los candidatos
El ultraderechista Hofer y su partido centran su discurso en el rechazo a la elite, en presentarse como los defensores de la gente de la calle y en poner “Austria y los austríacos primero”, un mensaje que caló en muchos votantes justo cuando el país recibió a casi 100.000 refugiados en 2015.
El rechazo al islam, la advertencia de que entre los solicitantes de asilo vienen terroristas y violadores y las críticas a una UE a la que acusan de imponerse sobre los Estados nacionales, son los pilares de un mensaje que Hofer, experto en comunicación política, transmite con serenidad, voz suave y entre sonrisas.
Hofer reforzó sus críticas al islam como algo “que no forma parte de los valores de Austria” con carteles electorales con el lema “Con la ayuda de Dios”.
Van der Bellen, por su parte, es un intelectual de izquierda de 72 años, antiguo líder del partido Los Verdes y declarado europeísta, al que apoyan los votantes urbanos, los académicos y, en general, todo los austríacos a los que asusta la idea de que su país sea el primero de la UE con un jefe de Estado ultranacionalista.
Tras ganar por una ventaja mínima las elecciones y consciente de que el voto rural y de las clases populares apoyan masivamente a Hofer, Van der Bellen intensificó su campaña en el campo, asistiendo a fiestas populares, peregrinando a una conocida basílica y apoyando incluso que haya crucifijos en las escuelas públicas.
La recta final de la campaña ha estado salpicada de duros ataques del FPÖ hacia el candidato progresista. Desde el sector que apoya a Van der Bellen, la principal advertencia que se hace es que, si llega a la Presidencia, Hofer convocaría un referéndum sobre la salida de Austria de la UE.
Es la primera vez en la historia de Austria que ninguno de los dos partidos que se reparten el poder desde hace 70 años, socialdemócratas y democristianos, tiene opciones de ocupar la presidencia, en un síntoma más del hartazgo de gran parte de la población con esas dos formaciones, que gobiernan en gran coalición.
Además de su trascendencia para Austria, estas presidenciales son vistas como otra prueba sobre el auge del populismo. “Sería muy bueno que en Austria rompiéramos esta cosa de brexit y Trump, que gane una persona proeuropea, por una Austria abierta al exterior, abierta al pluralismo de la sociedad que tenemos. Este es el gran simbolismo de estas elecciones”, dijo Ulrike Lunacek, eurodiputada de Los Verdes y vicepresidenta del Parlamento Europeo.
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