INSPECCIÓN OCULAR EN EL BOLICHE CROMAGNON
Legisladores porteños de la comisión que investiga la tragedia de Cromagnon, abogados y familiares, salieron hoy conmovidos e indignados por constatar en persona la enorme cantidad de irregularidades que había en ese boliche y hallar huellas y señales del sufrimiento que padecieron las víctimas en su desesperación para tratar de salir de aquella trampa mortal.
“Sólo viendo las cosas se puede uno dar cuenta de lo que pudo ser esa noche”, dijo consternada la legisladora Fernanda Ferrero, del partido Recrear.
Al borde de las lágrimas, Ferrero dijo: “La primera sensación que tengo es de un dolor inmenso, y después, de una bronca muy grande, porque es imperdonable lo que aquí ha sucedido”.
Ferrero, así como varios de sus colegas, describió cómo las puertas supuestamente de emergencia estaban selladas o clausuradas desde el interior del boliche donde murieron 193 personas. Asimismo, dijo que se sintieron horrorizados al ver un boquete en el techo que, suponen, hicieron los chicos aquella fatídica noche en un intento desesperado por salvar sus vidas, al encontrarse con que no había puertas de emergencia.
Padres que acompañaban a los legisladores pidieron justicia para que se castigue a los responsables de la tragedia.
También habló, entre otros, el legislador Martín Borrelli, que dijo que pudo comprobar cómo varias puertas supuestamente de emergencia no daban a la calle, sino al hotel o a otros locales linderos con Cromagnon, las cuales no figuraban en los planos porque hubieran sido rechazadas.
A la mañana también estuvo en el lugar el juez de la causa, Julio Lucini, que se retiró sin formular declaraciones a la prensa, mientras que uno de los abogados de la causa dijo que la visita se realizó para “satisfacer las necesidades” de legisladores y abogados de ver el lugar donde ocurrió la tragedia para hacerse un mejor cuadro de situación.
Uno de los letrados que participó, José Iglesias, querellante y a la vez padre de una de las víctimas, dijo que además de comprobar in situ las irregularidades que ya constan en la causa, se “abre el interrogante sobre el papel de los bomberos” en la habilitación del local.
Ayer, al anunciarse la medida, se informó que se trataba sólo de una observación de la escena de la tragedia, para cotejar las pruebas recolectadas en el voluminoso expediente con la impresión personal de las partes.
Durante la inspección no se permitió ninguna medida procesal, esto es mediciones planimétricas, recolección de pruebas ni toma de fotografías.
Galpón vacío
Cromañón está hoy muy distinto de las imágenes que trascendieron en los días posteriores a la tragedia.
Todas las zapatillas que estaban desperdigadas por el piso fueron retiradas del lugar, y tras labrar actas de todo lo que se encontró y fotografiarlo minuciosamente, el local fue limpiado. Hoy luce como una suerte de galpón vacío.
En declaraciones a LA NACION LINE, el abogado Fabián Bergenfeld, representante de familiares de las víctimas de la tragedia, dijo que la visita es una toma de contacto con el lugar, alternativa con la que no han contado hasta el presente ni familiares ni miembros de la comisión.
“Es oportuno, al menos, como para dar la oportunidad a los abogados para que puedan observar las irregularidades que existían en lo que hace a puertas de salida, falta de señalización de las salidas de emergencia y todas las condiciones en las que se encontraba este lugar, que no había sido inspeccionado por mucho tiempo, por falta de decisión política al respecto”, argumentó.
El letrado también vaticinó que en las próximas 24 o 48 horas se producirá del procesamiento de entre 16 y 18 funcionarios.
“El paso posterior va a ser recavar algunas pruebas –nosotros vamos a aportar algunos elementos–, que van a terminar de acreditar la responsabilidad del jefe de Gobierno, que, a juzgar por los elementos que figuran en el expediente, estarían semiplenamente probada”, señaló.
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