INSTITUTO SE PARECIÓ AL EQUIPO CAMPEÓN
Instituto cambió la actitud y se reencontró con la victoria, esa que había extraviado desde el final del Apertura. El equipo de Ricardo Rezza (firmó su contrato y continuará en el cargo) siempre quiso más que un mezquino Defensores de Belgrano y se terminó llevando una victoria tan sufrida como merecida.
Instituto saltó a la cancha consciente de que era necesario ese cambio de actitud, que era vital reconstruir su mejor versión, esa que le permitió cerrar el 2003 con el torneo entre sus manos y disponer de cuatro chances para ascender a Primera. Por eso, ya desde el comienzo evidenció modificaciones: cambió el esquema, pasando a marcar con tres, asumió el protagonismo y contó con el desequilibrio de Boyero para llevar ese dominio hasta la red.
El reloj no marcaba diez minutos cuando Martínez se mandó por izquierda, Peralta envió el centro y Boyero la punteó al gol, pero la pelota dio en el palo y sólo tocó la red luego de chocar contra el intento de despeje de Aldaz. Tras el gol, Instituto siguió siendo propietario exclusivo de la pelota, ante un Defensores tibio y sin reacción.
Todo pareció decidido después del gol de Riggio, pero enseguida Martín mandó a la red un centro de Vilariño y revivió las esperanzas visitantes. Las mismas que chocaron contra la roja que vio Aquino, un rato después. Con uno más, Instituto no lo supo definir y debió demorar su festejo, ese que vio la luz, después de tanto tiempo.
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