“INSUFICIENTES EXPLICACIONES DE GIANNESCHI SOBRE LA LUCHA CONTRA EL TRABAJO INFANTIL”
El Diputado Brignoni consideró confusa y errática la política del Gobierno Provincial sobre la problemática del trabajo infantil, y cuestionó alguno de los dichos del Secretario de Trabajo, que ante la sorpresa de los Diputados presentes, señaló entre otros conceptos que “sería bueno que en algunos lugares de la provincia se modifique el calendario escolar, y empiecen las clases en el mes de Junio, para que los chicos no falten a la escuela cuando tengan que ir a trabajar”.
Brignoni le pidió expresamente al Secretario Gianneschi, ante la falta de estadísticas oficiales sobre la situación de la infancia en nuestra provincia, reconocida por el propio funcionario, que el Ejecutivo impulse el proyecto de ley, presentado el 2 de septiembre de 2004, autoría de Brignoni, que crea la Encuesta de Desarrollo Social de Santa Fe. Gianneschi se comprometió a estudiar el proyecto, y a crear una base de datos estadística sobre lo que pasa en nuestra provincia con los pibes.
A su vez el Secretario de Trabajo de la provincia, informó que la Provincia solo cuenta con cincuenta inspectores para realizar operativos de control de incumplimiento de legislación laboral en todo su territorio, y señaló que del plantel de inspectores que posee la Secretaría en la actualidad, no se encuentra afectado ningún agente, al control especifico de la violación de normativa referida a la explotación de trabajo infantil.
Por otro lado se informó que solo se han labrado en el último año 20 actas de infracción por explotación de trabajo infantil en toda la provincia, y también admitió, en nombre del Ejecutivo Provincial, que en la actualidad el Gobierno no destina presupuesto específico, ni afecta recursos humanos exclusivos a la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti), por lo que no está claro que tarea puede desarrollar una repartición que no posee recursos humanos, ni presupuesto.
Consultado sobre la presencia de Gianeschi, Brignoni señaló que “mas allá de la voluntad expresada por el funcionario que nos visitó, es notorio su desconocimiento del impacto social y familiar que genera la explotación laboral de niños en nuestra provincia. Gianneschi deslizó que entiende el problema del trabajo infantil, más referido al incumplimiento de una norma del mundo de los adultos, que a un lugar de incumbencia y trabajo multidisciplinario que proteja a los niños de la violación de sus derechos. Esta violación sistemática de sus derechos ante la pasividad estatal, que se da en los casos de trabajo infantil, reproduce, con la complicidad del estado, las condiciones de inequidad y falta de oportunidades de sus madres y padres, que también, han sido abandonados antes por el Estado”.
“Producto de esta situación la mayoría de los niños explotados pertenecen a familias que no se han podido capacitar educacionalmente para poder tener oportunidades de desarrollo personal y familiar. Este circulo vicioso de la pobreza y el abandono se reproduce en Santa Fe con muchos de nuestros pibes. Hoy tenemos un Estado que no tiene estadísticas de lo que pasa, que no tiene legislación de fondo sobre la protección de niños, niñas y adolescentes, que no tiene una política cierta de combate al trabajo infantil, y que pareciera más preocupado por mejorar las condiciones laborales de los niños, que por evitar que los exploten, para que permanezcan en la escuela. La explotación infantil es al mismo tiempo consecuencia y causa de la pobreza, aunando todas las miserias”, agregó.
Añadió que “la ausencia de los niños en la escuela para ir a trabajar, produce analfabetismo, enfermedades y malnutrición, además de envejecimiento precoz. Todas estas son situaciones que no pueden seguir siendo toleradas, más allá de que algunos funcionarios sostengan que lo que sucede es ‘una inevitable situación de las sociedades como la santafesina’. Como en toda su política social, el Gobierno de Jorge Obeid no desarrolla criterios universales inclusivos que vislumbren a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad como sujetos de derechos y no como objetos de caridad. La misma política de discrecionalidad y subsidios, y de acciones pensadas para que los pobres sigan siendo ‘clientes’ y objetos de caridad, también se expresa en sus criterios de acción, de cara al problema del Trabajo Infantil”.
Brignoni continuó diciendo que “es evidente que existe una relación entre el trabajo infantil y la pobreza, puesto que los niños que trabajan son casi exclusivamente pobres en nuestro país y en nuestra provincia. Pero la pobreza no es la causa principal de la existencia del trabajo infantil, la indiferencia del Estado y la permisividad cultural de la sociedad lo son. El hecho de que la proporción de trabajo infantil varíe dramáticamente entre países de niveles similares de desarrollo económico similar así lo demuestra. En China hoy, a pesar de su tamaño y su pobreza, hay muy poco trabajo infantil, según lo reconocen las propias fuentes diplomáticas de países occidentales. Esto se debe a que los gobiernos tomaron la decisión política de mandar los niños a la escuela, y de financiar presupuestariamente esa decisión. Lo mismo ha ocurrido en el estado de Kerala, en la India, que ha prácticamente desterrado el trabajo infantil, a pesar de su pobreza. De estos dos ejemplos se deduce que el trabajo infantil sólo puede existir si es tratado como aceptable cultural y políticamente. Según la Fundación Internacional por los Derechos Laborales, en muchos países hay una fuerte tradición de tolerar el trabajo infantil, que se combina a menudo con prejuicios hacia las familias de más humildes recursos. El resultado de esta actitud es la expansión de trabajo infantil entre sectores sociales vulnerables, tratados muchas veces de forma despectiva y racista por sectores de la sociedad y los gobiernos. El comportamiento de algunas de estas familias, muchas veces injusto para con sus hijos, es producto de sus limitaciones culturales, educativas y económicas, y algunos sectores condenan estas conductas, y las utilizan para justificar su propia indiferencia y complicidad, sin asumir que la sociedad en su conjunto tiene claras responsabilidades, en la desprotección de estos niños y niñas”.
Brignoni exhortó a tomar conciencia de la necesidad de que la sociedad civil se comprometa junto al Estado en la lucha contra el trabajo Infantil señalando que “se dice, sin conocimiento, que debido al trabajo de los niños, el poder adquisitivo de las familias aumenta, y que esta situación explica su permanencia fuera de la escuela, sometidos a trabajo infantil y a riesgo de calle. Sin embargo, una reciente investigación de UNICEF en toda América Latina ha evidenciado que las familias que tienen entre sus miembros a niños explotados en trabajo infantil, aumentan sus ingresos como máximo, un 10% promedio, continuando en las mismas condiciones de pobreza que arrastran, producto mayoritariamente de su falta de acceso infantil al sistema educativo, lo que contribuye a su escasez de herramientas cognoscitivas para pelear en el mercado laboral puestos de trabajo de aceptable remuneración”.
“La deserción escolar de sus hijos perpetúa esta injusticia social, y no puede seguir siendo tolerada, por lo que debemos afrontar el futuro con esperanza, pero munidos de acciones firmes y convicciones profundas. Luchar contra el trabajo infantil, comenzando por sus formas más aberrantes, significa dar un paso mínimo en defensa de los derechos sociales de los adultos de mañana, aceptando la responsabilidad que tenemos los adultos de hoy. No es fácil confluir en una misma dirección entre protagonistas bien diferentes, pero es necesaria una acción común del Estado, de los sindicatos, de las ONG, y de los propios empresarios”, agregó.
Concluyó diciendo que “hay que intervenir con políticas públicas que aumenten los ingresos de las familias vulnerables, que intervengan en sus condiciones de vida mejorando la dotación de infraestructuras como el agua potable y los sistemas energéticos, en cercanías a las viviendas más precarias de nuestra provincia, y que obviamente propicien la enseñanza gratuita, y la permanencia de los niños en la escuela. Se debe impulsar también una acción concreta sobre el trabajo infantil rural, apoyando y ayudando desde el estado a las familias de los trabajadores golondrinas, que desempeñan tareas rurales temporales. No debemos acostumbrarnos a convivir con el trabajo infantil, porque sería acostumbrarnos a convivir con la ignominia, y no debemos permitir que eso suceda en nuestra provincia”.
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