INTENSA PESQUISA TRAS EL CRIMEN DEL VETERINARIO
Transcurridas las primeras horas del horrendo suceso que tuvo como víctima al veterinario Pablo Alejandro Tardivo, cobra cada vez más sustento la hipótesis del homicidio en ocasión en robo.
Quienes avalan esta postura encuentran su fundamento en claros e inequívocos signos que el autor del hecho habría dejado en la escena del crimen una vez que consumó su macabra faena.
Como se sabe Tardivo perdió su vida entre las últimas horas del lunes y las primeras del martes, cuando alguien le descerrajó tres disparos de arma de fuego, en el interior de su domicilio de calle Javier de la Rosa al 300, en el residencial barrio de Guadalupe Este.
Ejecución
Quien accionó el arma tuvo la firme convicción de terminar con la humanidad del profesional. Esto es así por cuanto Tardivo “fue ejecutado a muy corta distancia; a quemarropa”, según explicó hoy una calificada fuente que fue consultada al respecto.
El mismo informante reveló que la víctima fue alcanzada por tres disparos de arma de fuego. Dos impactaron en la región del cráneo y el tercero se ubica a la altura del cuello.
Lo que no está del todo claro es el calibre del arma que utilizó el homicida por cuanto los proyectiles en su recorrido se deformaron. Esta circunstancia plantea una severa dificultad a los investigadores que se ven imposibilitados de realizar los peritajes correspondientes.
Por su parte personal de la sección Homicidios de la Unidad Regional I, anoche y esta mañana realizó activas diligencias en distintos puntos de la ciudad en busca de información.
Trascendió de fuentes confiables que estas tareas habrían llenado de optimismo a los pesquisas en su intención de terminar de armar el acertijo que les propuso el criminal.
Perros en silencio
Una de las voces que se escuchó inclinarse con fuerza por la teoría del “homicidio en ocasión de robo” fue la de la doctora, María Cristina Temporetti Sosa. Vale recordar que en los primeros momentos la abogada se desempeñó como asesora legal del amigo que encontró a Tardivo sin vida.
Consultada sobre los motivos de su opinión, la profesional indicó que “hay muchos detalles que se deben tener en cuenta. Por ejemplo la puerta de atrás de la casa, que da a un patio, estaba abierta y sin ningún signo de violencia.
Además estaban los cuatro perros Cocker, propiedad de Tardivo, los que eran `superladradores’ a los que nadie escuchó. Todos sabemos la reacción de estos animales cuando ven personas extrañas o ajenas a la casa.
Trampa mortal
Más adelante la abogada sostuvo que “otro de los indicios por los cuales me inclinó a decir que Tardivo fue blanco de una trampa fatal, es que la casa estaba `dada vuelta’. El dormitorio había sido revisado. Todos los cajones abiertos, toda la ropa. Faltaban varios efectos personales. También faltaba bastante dinero en efectivo desde una caja chica de metal que el infortunado tenía para el pago de sus proveedores”.
Por último la doctora Temporetti reafirmó su teoría teniendo en cuenta “la personalidad y conducta de Pablo Tardivo. Dado que la víctima era una persona de una vida sumamente correcta; de confiar en los demás, por lo tanto es muy posible que alguien se le haya hecho el amigo, cuando en realidad su objetivo era el de matar y robar”, culminó.
Entre tanto, esta mañana en el barrio de Guadalupe seguía reinando el estado de conmoción. Y muchos de sus vecinos seguían repicando en torno a una sugestivo comentario. Ese que indicó que a la 1,30 del martes, no fueron pocos los que vieron salir del domicilio del veterinario a un muchacho alto, corpulento y de pelo largo, que cargaba en sus hombros con una mochila.
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