Intento de saqueo en Villa Gobernador Gálvez: “Se transformó en una costumbre”
Lo manifestó el secretario de Gobierno de la Municipalidad de aquella localidad, Rodolfo Cavallieri, quien dio cuenta de lo ocurrido en un supermercado chino durante este miércoles. Al mismo tiempo, dio cuenta de la problemática social que se vive en la zona habida cuenta de las actuaciones de la delincuencia y el narcotráfico en el Gran Rosario.
Todo aconteció alrededor del mediodía de este miércoles en la ciudad del sur santafesino, con un saldo de tres heridos y 40 detenidos. Acorde a lo que narró el funcionario, “desde la semana pasada, venimos planteando a autoridades provinciales la necesidad de mantener algunas reuniones por el tema seguridad porque vemos y escuchamos rumores sobre saqueos para fin de año. Como siempre –añadió–, los saqueos arrancan por la zona sur de Rosario. Entonces, tratamos de prevenir todo eso”, declaró en comunicación con LT10.
En ese orden, Cavallieri explicó que dos días atrás, un empresario chino había expresado que deseaba mudarse debido a amenazas de saqueo, y pidió seguridad. “La seguridad que podemos dar es la que da la Policía”, esgrimió el secretario. Sin embargo, el empresario decide mudarse, anoche sacó el 80 por ciento de la mercadería y, aparentemente, a algunos vecinos les habría prometido regalarle mercadería. Esta mañana cuando intenta sacar la mercadería, la gente se juntó, no sólo que lo negó, sino que también se subió al techo, disparó e hirió a una persona en un glúteo”, relató.
Habida cuenta de tales circunstancias, se desarrolló un hecho de violencia del que participaron unas dos mil personas en una zona carenciada de Villa Gobernador Gálvez. Se trata de “una zona donde se han detectado cocinas de drogas, gente de mal vivir”, describió Cavallieri. Intervención policial mediante, el saqueo en cuestión no se concretó.
Sin embargo, el funcionario hizo hincapié en la situación social que atraviesa aquella región provincial y la modalidad de los saqueos que suele registrarse en las cercanías a cada fin de año. “Se transformó en una costumbre porque los rumores siempre parten del mismo tipo de grupos: delincuencia y narcotráfico. Y de allí llegan a los lugares marginales donde la gente tiene necesidades”, definió.
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