Inter amargó a Estudiantes sobre el final
El Beira Río de Porto Alegre era un escenario conocido para Estudiantes. En 2008 Inter se quedó con la Copa Sudamericana después de vencer al equipo argentino por 1-0 en ese estadio, pero el Pincha se recuperó el año pasado con una gran victoria en Brasil para obtener la Copa Libertadores, 2-1 a Cruzeiro en el Mineirao. Otro rival, otro estadio; aunque con características similares.
Fue claro el mensaje de Alejandro Sabella. Con el plantel consumiendo los últimos litros de nafta de la temporada, peleando el Clausura y en estos cuartos de final de la Libertadores, el técnico prefirió priorizar el aspecto defensivo ante el Inter de Fosatti. Un planteo similar al que utilizó en la final del Mundial de Clubes, frente a Barcelona, pero con José Sosa (no estuvo en Abu Dhabi) y Enzo Pérez más sueltos y con mayor vocación ofensiva. Sin embargo, Sabella paró una línea de cuatro en el fondo que se convertía en una de cinco cuando no tenía la pelota ya que Clemente Rodríguez se cerraba atrás. Lo mismo pasaba en el medio, Matías Sánchez (en lugar del lesionado Braña) junto a Verón, más Sosa y Pérez para cerrar las bandas.
Ante esa muralla se paró el Inter, de la mano de Andrés D’Alessandro como figura y armador. Más Pablo Guiñazú, capitán, como volante central y Roberto Abbondanzieri en el arco. El equipo local, conducido por el técnico uruguayo, fue fiel a su tradicional 4-3-1-2. Bolívar se encargó de capturar a Boselli, y los laterales, Nei por derecha y Kleber por izquierda, tenían libertad para pasar al ataque.
Sin embargo, no existió una superioridad avasallante de Inter sobre Estudiantes. El local fue más en el primer tiempo, es cierto. Ganó las pelotas divididas, manejó los tiempos del partido y hasta pudo ponerse en ventaja con un remate de Alecsandro (el goleador) desde afuera del área, o la llegada de Andrezinho por sorpresa al área, que quedó incómodo para definir ante la salida rápida de Orion.
La clave de Estudiantes en la etapa inicial fue que ganó casi todos los duelos. Clemente frenó a Kleber y Ré a Nei. Los centrales neutralizaron a Alecsandro y Walter estuvo ausente. D’Alessandro fue el mejor, pero tuvo que retroceder mucho para manejar la pelota y quedaba muy lejos de los delanteros. El único que no pudo ganar su duelo personal fue Boselli. Tras un gran centro de Verón desde la derecha, el delantero tuvo el gol, pero su marcador, Bolívar, se lo sacó con un gran quite. El 0-0 quedó estampado en el primer tiempo. Estudiantes apeló al orden táctico, aunque cada vez le quedaba menos resto para correr en un campo enorme.
En el complemento, Estudiantes salió con el oficio de siempre a defender el empate, pero con la pelota. Y no es un detalle menor. Verón manejaba los hilos, y el Pincha rotaba alrededor de su capitán, sin sustos en el arco de Orion y con la posibilidad de llegar hasta Abbondanzieri. A los 14, Enzo Pérez sorprendió por izquierda y su zurdazo se fue cerca del palo derecho. Una alerta.
Inter, impreciso, se veía obligado a retroceder por la voluntad de los defensores rivales que cerraban los caminos. Sin embargo, el campo de juego y el público fueron factores importantes para que el local empujara a su rival contra su área. Así llegó la más clara, a los 21, Alecsandro conectó un centro, pero su cabezazo fue devuelto por Orion. Y en la segunda jugada Andrezinho probó desde la izquierda para el lucimiento del arquero Pincha. Después, los técnicos movieron el banco. Taison por Walter en el local y después Giuliano y Glaydson por D’Alessandro y Nei. Aunque Inter no supo cómo vulnerar a Estudiantes.
Sobre el final, el equipo de Sabella pudo llevarse una victoria tal vez injustificada, con otra escalada de Enzo Pérez cuando el local, impotente, parecía entregado a su suerte. Pero apareció el Cholo Guiñazú para empujar a sus compañeros, contagiarlos. Generó una mano de Matías Sánchez, sobre la izquierda, a los 43. Llegó el centro de Andrezinho, el uruguayo Sorondo se anticipó en el primer palo y selló el 1-0 para Inter. Una explosión en el Beira Río, la serie estaba abierta. Enseguida, el final. Cumplió Estudiantes, pero se volvió para La Plata con las manos vacías. Intentará revertir un resultado complicado en Quilmes, ya que no convirtió como visitante y un gol de los brasileños prácticamente decretaría su eliminación.
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