INTERPOL DETUVO A UN MÉDICO ROSARINO CON CAPTURA INTERNACIONAL POR ABUSO
El Peugeot 607 gris llegó al edificio de Necochea y Mendoza en completo sigilo pero un grupo de hombres estaba aguardando a uno de sus ocupantes. Eran efectivos de Interpol Argentina y de la delegación Rosario de la Policía Federal vestidos de civil. Se arrimaron al auto y concretaron su misión al apresar a un médico ginecólogo rosarino con siete cargos de abuso sexual denunciados en el Estado de Michigan y con pedido de captura de la Justicia estadounidense. El detenido -que había quedado en libertad el año pasado tras el pago de una fianza en una corte norteamericana- fue trasladado inmediatamente a la alcaidía del Departamento porteño de Interpol y ayer por la mañana fue indagado por el juez federal Jorge Urso. El magistrado debe decidir si el profesional será extraditado a Estados Unidos para hacer frente a las acusaciones ante la jueza de distrito Kathleen Trott del condado de Oakland.
El hombre, quien viajaba con su hijo de 26 años, primero atinó una resistencia pero luego bajó del Peugeot 607 ante la mirada atónita de los vecinos. Fue identificado por la oficina porteña de Interpol como Rodolfo Ricardo Finkelstein, de 55 años. Una barba tupida y entrecana era lo único que contrastaba con las fotos de la ficha de captura internacional emitida por Interpol en julio pasado. El médico, propietario de dos clínicas en el Estado de Michigan, está acusado de “conducta sexual criminal en primer y cuarto grado”, según la acusación de la jueza estadounidense, un delito que sería compatible con el abuso sexual. Estaba en libertad bajo fianza y desde el 8 de marzo, cuando no se presentó a una audiencia, se desconocía su paradero.
“Estamos trabajando este caso desde mayo, cuando nos llegó la circular de índice rojo de pedido de captura del médico desde la sede de Interpol en Washington”, explicó una fuente policial ligada a la investigación. La circular “de índice rojo” es girada a los 181 países donde hay una sede de Interpol. “Al principio Finkelstein se resistió, pero cuando se dio cuenta que los agentes de civil eran policías de verdad, se entregó”, confió el investigador. Según se precisó, desde mayo se montó un operativo sobre todos los domicilios denunciados por el médico que, en Argentina, tiene su prontuario limpio.
“Teníamos montados guardias en un edificio de Libertad al 200 y en otro de Necochea y Mendoza. En este último logramos detenerlo después de varios allanamientos”, comentó el vocero. El oficial indicó que “Finkelstein tendría doble nacionalidad e ingresó al país antes de que la Corte de Oakland lo declarara en rebeldía”. Esto explicaría por qué no saltó el pedido de captura al llegar a Ezeiza, donde habría exhibido pasaporte argentino. En la captura trabajaron además de los efectivos de Interpol, vigilantes de la delegación Rosario de la Federal. Quien ordenó la acción en la ciudad fue el juez federal Germán Sutter Schneider, por orden de su colega porteño Jorge Urso, que ayer por la mañana indagó al detenido.
Un especialista
Finkelstein no es un médico más. Su especialidad son los abortos de gestación avanzada, una prática que es legal en el Estado de Michigan. Dueño de prestigio dentro de las asociaciones profesionales norteamericanas (ver aparte), el médico -casado y con hijos- se afincó en la ciudad de Bloomfield Township, una de las comunidades más antiguas del condado de Oakland en Michigan. En esa localidad de más de 40 mil habitantes el médico cristalizó su sueño. Tener una clínica. Así, en la calle Woodward, se levanta el Centro Consultivo de Mujeres, nosocomio al que se le sumó otro en Livonia, una localidad de 100 mil habitantes cerca del condado de Wayne.
Pero al doctor las complicaciones no se las trajo la mala praxis, sino una serie de denuncias por abuso sexual de parte de siete de sus pacientes. En septiembre de 2004 fue detenido y puesto a disposición de la jueza de distrito Kathleen Trott (del condado de Oakland). Las denunciantes -de entre 17 y 21 años- le contaron a los pesquisas estadounidenses que el doctor Finkelstein las había atacado sexualmente en su clínica de Bloomfield en enero de 2003, junio y agosto de 2004. Los cargos en su contra eran dos denuncias de “conducta sexual criminal en primer grado” y otros cinco del mismo delito, pero “en cuarto grado”. Lo que contaron las denunciantes es que el doctor argentino las sometió cuando estaban solas y las obligaba a practicarle sexo oral.
Esta combinación se castiga en el Estado de Michigan con prisión perpetua. Sin embargo la jueza Trott le fijó una fianza de 25 mil dólares, le retuvo el pasaporte estadounidense y lo dejó en libertad. El Tribunal de Oakland prohibió al médico abandonar la ciudad. Pero como el 8 de marzo pasado no se presentó a una audiencia para la que había sido citado, la Corte lo declaró en rebeldía y ordenó su captura internacional.
“En julio pasado se publicó una extensa nota sobre Finkelstein en el diario Clarín y cuando la vimos nos queríamos matar. Con semejante artículo no sé cómo este tipo no se fue del país”, explicó el pesquisa. Según comentaron los investigadores, Finkelstein está en condiciones de ser extraditado a Estados Unidos, dado que hay convenio binacional en tal sentido. “Será un proceso largo, pero las condiciones están dadas”, dijo el vocero. Como si esto fuera poco, el ginecólogo detenido tampoco podría acogerse a la ley 24767, según la cual un ciudadano argentino podría optar entre ser juzgado en Argentina o Estados Unidos.
“El médico está muy complicado. Se fugó después de haber pagado la fianza y a eso hay que sumarle que en cinco de las denuncias que tiene en su contra se destaca el uso de la fuerza”, comentó el oficial. En marzo pasado, cuando el caso saltó a la luz, el diario Oakland Press publicó que el médico argentino había vendido sus dos clínicas. “La liquidación de los activos del médico está en proceso”, según precisó Bárbara Morrison, asistente del procurador del condado de Oakland. “Es difícil defender a alguien que no aparece en la Corte. Si no está aquí está inhabilitado para testificar, entonces está creando un verdadero problema”, comentó a ese diario Mitchell Ribitwer, abogada de Finkelstein.
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