Intimidades Reveladas
“Solos no podemos hacer nada. O hacemos en conjunto o te quedás con esta bronca de agachar la cabeza y dejar que las cosas sigan sucediendo. Algunos me dicen: ¿para qué te complicás la vida?, vos cobrás, tu señora trabaja, tenés chicos, estás bien…
Pero todo no pasa por ahí. Si bien yo perdí cosas de mucho valor acá, esto tampoco pasa por ahí. Pasa por despertar y ver cosas que antes, para mi visión… estaban ocultas”.
Francisco Criado, Vecinal 12 de octubre
“Hay algunas cosas que no soporto ver y que no soporto escuchar… No soporto escuchar el ruido de los helicópteros, no puedo ver las bolsas negras de consorcio, me alucinan los colchones. Los colchones en la cama más o menos, pero alguien con un colchón envuelto en el hombro me pone loco… ¡Qué querés que te diga!
La avenida López y Planes se había convertido en una especie de Shangai. Era gente que iba, que venía, mudanzas, gente con cosas arriba… una cosa tan fuerte, tan fuerte. Gente como atontada, como que no se sabía adónde iban, quiénes los mudaban. Era una cosa loquísima ver tanta mudanza, tanta mudanza…
Yo tengo mucha tristeza y tengo mucha angustia y mucha bronca. Pero salvo la muerte –que no sé tampoco- nada me va a pasar por encima. O sea, la vida me dio muchas cosas como para cruzarme de brazos ante la adversidad. Nunca me pasó algo como esto. Se me han muerto amigos queridos, casi hermanos y he sentido mucha pena y mucha tristeza muchas veces en mi vida, pero esto es indescriptible.
Entonces, soportar que estos tarados hayan dicho las cosas, las estupideces que dijeron, y desde el lugar desde dónde las dijeron, realmente te crea mucha bronca. Y me da mucha bronca tener bronca, quisiera no tenerla, ¿la verdad?: quisiera olvidarlos. Pero bueno… es imposible, porque son recurrentes, pero no me gusta acuñar bronca. Yo soy un tipo muy pacífico, nunca acuñé broncas ni envidias ni venganzas ni nada. Ahora estoy tratando… ahora mi trabajo consiste en sacarme la bronca”.
Juan Carlos Rodríguez F., Barranquitas
“Fue como si a la vida y a las personas se nos cayeran los mantos y las caretas, y los sentimientos verdaderos y los otros… todo se mostró. Porque, convengamos, que nosotros sabíamos que la municipalidad no era lo que esperábamos, no necesitábamos estar tapados de agua; convengamos que sabíamos que había un montón de cosas sin hacerse y que era una falta de respeto para todos.
Y esto fue como que el agua vino, hizo ¡puff! Telón, escenario, todos los actores… pero sin libreto. Y ves lo mejor y ves lo peor, y ves todo mezclado, y ves lo que vos hubieses querido no ver nunca. Porque yo te digo sinceramente: la sensación que tuve de abandono, y esa cosa clavada acá de ¡la puta madre, estos hijos de puta querían matar a la gente!, esta sensación ya no sé si me la voy a sacar alguna vez.
No puedo dejar de sentirlo y de decirlo: no había nadie. Mínimamente, agarrá un handy y mentime, hermano, decí ‘manden 5 litros de nafta…”, ¡Mentime por Dios! (…)”
Marilyn, Santa Rosa de Lima
Este contenido no está abierto a comentarios

