INUNDADOS CONDENARON A REUTEMANN, CUSTODIADOS POR MÁS DE 100 EFECTIVOS POLICIALES
Más de 100 efectivos policiales colocaron ayer por la tarde vallas en la intersección de las calles Regimiento 12 de Infantería e Italia, para impedir que los manifestantes puedan colocarse frente al domicilio de Carlos Reutemann.
De esta manera, el “Juicio Popular” se realizó a unos 100 metros de la casa del ex piloto de Fórmula Uno.
En un simulacro de juicio, se acusó al actuar senador nacional de “incumplimiento de los deberes de funcionario público, malversación de fondos, abandono de persona”, entre otros cargos.
EL JUICIO ( Juan Carlos Tizziani- Rosario 12)
Los inundados comenzaron los juicios populares “a los inundadores”, como llaman a los responsables políticos de la catástrofe de Santa Fe. Carlos Reutemann fue el primero. Un muñeco con su imagen se levantó en la esquina de su casa en el barrio de Guadalupe, ayer amurallado por policías. Un fiscal popular lo acusó por la muerte de 67 personas: 23 reconocidas por el gobierno y 44 por secuelas denunciadas ante la Justicia. Un defensor de oficio hizo lo que pudo. Y una jueza pidió el veredicto: “¿culpable o inocente?”, preguntó. “¡Culpable, culpable!”, le contestó el jurado.
Reutemann vive a 50 metros por la laguna Setúbal. Ayer, dejó su chalé vacío, rodeado de policías, vallas metálicas y una flota de patrulleros en la calzada. Un fortín, con caballos, perros y comisarios en la primera línea. La columna de manifestantes llegó a media tarde. “¡Asesino, asesino!”, gritaron algunos. Otros insultaron.
Una camioneta con parlantes amplificó las voces. “Esto se lo debemos a Reutemann, que no fue capaz de avisarnos: ¡Váyanse que viene el agua! Claro, él estaba en su casa muy tranquilo ¿qué le pueden importar nosotros, los pobres?”, se preguntó Otilia Acuña, madre de Plaza de Mayo. Ella vive en Santa Rosa de Lima, su casa fue sepultada por cinco metros de agua.
El juicio comenzó sin disidencias. Otra mujer de Santa Rosa de Lima, María Susana Silván, asumió el rol de jueza. Guillermo Ifrán el de fiscal. Pero faltaba el defensor de oficio. “¿Quién va a defender a Reutemann?”, preguntó uno. “Si miramos a la derecha ya tiene buena defensa”, contestó otro mientras apuntaba a los patrulleros. El chiste encendió las carcajadas.
“¿No hay ningún abogado defensor?, insistió el oficiante. Le contestaron con más bromas. Sin embargo, apareció un voluntario. “Seguramente hay que mostrar el documento de identidad para que vean si tenemos prontuario. Porque la persona la persona que voy a defender es digna de respeto, por favor”, dijo Valentín Marsocchi, con ironía. Le contestó una silbatina.
Ifran leyó los cargos contra Reutemann. Una larga lista de imputaciones. La jueza levantó entonces la mano para pedir calma. “Les pido que sean sensibles. Que tengan en cuenta que este señor tuvo que sacar sus vacas del campo de Llambí Campbell y llevarlas a Córdoba”, disparó Silván.
‑Señora jueza -pidió la palabra el defensor. “Mi defendido no tiene la culpa que ustedes vivan donde están viviendo. Esto es sencillo, vengan a vivir acá (a Guadalupe)…”.
Un vecino del barrio Roma agitó sospechas. Pero el defensor lo frenó en seco. “Perdón. Durante el gobierno de mi defendido se ayudó a los inundados. ¿No le dimos la caja de alimentos? Está bien que era para los pajaritos porque había polenta y arroz, ¿pero de qué se quejan? -preguntó. Las risas brotaron entre el jurado.
El defensor exhibió sus reflejos. “Acá hay una cosa real: estábamos cerca de las elecciones. Ayudamos a Murphy y a muchos pueblos más”, dijo. Y retrucó con un fallido de Lole en un programa de TV. “O acaso ¿el agua no llegó hasta la plaza España?”.
El fiscal leyó los cargos. “El inundador es responsable de homicidio culposo de 67 personas, estrago culposo, abandono de persona”, dijo Ifran. Y propuso la de Blumberg: sumar las penas. “Pero no le va alcanzar la vida para cumplirla”, saltó una voz entre el jurado. El fiscal siguió con el embargo de bienes (“500 millones de pesos enviados por la Nación menos 150 millones que él dice haber recibido”) y la inhabilitación para ocupar cargos públicos. “¿Están de acuerdo?”, preguntó. La jueza pidió entonces el veredicto: “¿culpable o inocente?”. “¡Culpable, culpable”, contestó el jurado. Y estalló el grito: “¡Asesino, asesino!”.
JORNADA MOVIDA EN GUADALUPE
La habitual tranquilidad del barrio Guadalupe se vio sacudida ayer por el movimiento de vehículos policiales, que comenzó en horas del mediodía de ayer. Cerca de las 15 horas, los uniformados, que ya eran más de 25, colocaron las vallas.
El escrache es convocado por distintos grupos de inundados, que llevarán adelante “juicios populares a los inundadores”. Está convocada para las 17.
La intención es comenzar con los “juicios populares a los inundadores”, que llevarán a cabo grupos de damnificados por la tragedia hídrica.
“Que los demás no se impacienten, que ya están en agenda (Obeid y compañía)”, afirma el comunicado.
El anuncio fue realizado el pasado sábado 29 de mayo por los damnificados por la inundación que se manifestaron en la Plaza de Mayo al recordar los 13 meses del ingreso del agua a la ciudad.
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