INUNDADOS DE SANTA FE SE HICIERON OÍR EN LA DELEGACIÓN DEL GOBIERNO EN ROSARIO
El escrache de los inundados tuvo más efecto del que imaginaron sus organizadores. Se repitieron las críticas al discurso que habla de “catástrofe natural”.
Un ruidoso escrache al gobierno provincial llegó ayer hasta el hall central de la sede local de la gobernación. Alrededor de 50 integrantes del sector de Inundados Autoconvocados, del Movimiento Teresa Vive y del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) que llegaron a Rosario desde Santa Fe lograron que se suspendiera un acto que estaba previsto y al que debía asistir el intendente Miguel Lifschitz.
El gobernador Jorge Obeid se fue de la sede sin cruzarse con los manifestantes. Un rato después el secretario de Promoción Comunitaria Osvaldo Miatello recibió a una comisión de los autoconvocados que después de algo más de una hora se retiraron del hall.
Hubo cánticos, críticas al ex gobernador Carlos Reutemann y también a Obeid (“lo tuvimos que seguir hasta aquí donde se refugia”), a la ley de reparación para las victimas de la inundación y a la reciente reglamentación.
El escrache de los Inundados Autoconvocados de Santa Fe tuvo tal vez más efecto del que sus propios organizadores imaginaron. Fue una ruidosa concentración de alrededor de 50 personas que ingresaron al hall central de la gobernación a las 12.15 de ayer con los reclamos que habitualmente se escuchan en la mayoría de las concentraciones de afectados por las inundaciones de abril del año pasado.
Allí desde la planta baja las consignas y las pancartas contrarias a la ley de reparación y a la reglamentación aprobada hace poco tiempo en la Legislatura provincial se extendieron por más de una hora en medio de bombos, aplausos, consignas y pancartas del Movimiento Teresa Vive y del MST. En ese tiempo, para las 12.30, estaba previsto el acto por el que Obeid le entregaría a Lifschitz un subsidio de 435 mil pesos que tendrá como destino obras y acciones destinadas a la emergencia social.
Pasó la hora y el acto no empezaba. Después de trasponer las escaleras que van hacia el primer piso donde está el salón Blanco–allí estaba planeado el acto– se veían tres policías de la Guardia de Infantería. De a poco empezaron a aparecer algunos más mientras en la planta baja se realizaba el acto y seguía la protesta, cuando 15 minutos después de la una de la tarde desde el sector de prensa de la gobernación se informó que el acto se había suspendido porque no estaban dadas “las condiciones de decoro como para recibir al intendente de Rosario” y para no “incomodarlo” con una situación “que le es ajena”.
Los autoconvocados estuvieron un rato más y se retiraron hacia el ómnibus con el que llegaron desde Santa Fe. Allí se formó el cordón policial frente a la puerta de Gobernación y justo un policía los siguió y les avisó que el secretario de Promoción Social Osvaldo Miatello atendería a una comisión. Entraron tres, Martín Torres y otros dos hombres que estuvieron con el funcionario por casi 50 minutos.
Justamente Torres fue uno de los voceros que repetidas veces cargó sobre las espaldas del gobierno reutemista la responsabilidad por “la no terminación de las obras” que posibilitaron el drama de las inundaciones. Torres dijo que el objetivo de ayer era el “escrache” y que tienen más confianza en la “movilización y en la unión con otros sectores” que en la “entrega de petitorios” a los que “no se atiende” ya que hasta ahora Obeid “sigue defendiendo lo hecho tanto por él como por Reutemann”.
Además denunciaron amenazas y persecuciones “por parte de inteligencia hacia los que organizamos las marchas” y se repitieron las críticas al discurso que habla de “catástrofe natural” y que “pone a los gobernantes en el papel de víctimas que están poniendo el dinero que pueden cuando en realidad son responsables porque el agua entró por el lugar en donde no se hicieron las obras”.
Después de la reunión con Miatello no hubo nada nuevo. La comisión repitió las críticas y el secretario de Promoción Comunitaria tomó nota para trasladarle los planteos al gobernador. Miatello marcó el respeto del gobierno “por el derecho a reclamar de todo el mundo” y reconoció que todo se había dado “en un marco pacífico”.
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