INUNDADOS: LAS VIVIENDAS AVANZAN PERO LA ESPERA ES INTERMINABLE
El sol daba de lleno ayer en el terreno de Hugo Wast y avenida Santa Fe (Loyola Norte), donde un grupo de inundados avanzaba en pleno domingo en la construcción de sus viviendas, financiadas por la Unión Europea a través de Cruz Roja Alemana.
La temperatura había descendido varios grados tras una semana agobiante en la que el ritmo de trabajo no decayó. Y no puede decaer: las familias que aguardan un techo más firme que el que proporciona la carpa o el rancho están impacientes y, por si fuera poco, el plazo para concluir el proyecto vence el 15 de febrero.
Las demandas son numerosas y muchas pasan por la comida, que en los centros de evacuados el calor la echa a perder a poco de llegar. En el terreno de Loyola también hubo problemas en la provisión de víveres, situación que se mantuvo al menos por una semana y que afectó más -según señalaron ayer a este diario- precisamente a las personas que trabajan varias horas de corrido en la construcción de viviendas. “Después del 31 dejaron de traernos la comida”, resumió una evacuada de Santa Rosa de Lima. El servicio se había retomado el sábado.
Una inundada de La Tablada mecía a su beba de dos meses a la sombra de la que será su casa, casi pegada a la carpa donde permanece mientras tanto. “No hay nada de sombra acá”, reflexionaba y no hace falta ser creativo para imaginarse cómo habrán transcurrido el primer pico de calor de enero.
Algunos evacuados usaron el subsidio para comprarse muebles que ya se están arruinando, cada tormenta de viento es un susto y cuando llueve “en la carpa pasamos las mil y una” -dijeron-; los baños químicos son escasos y la basura no se recoge.
BAJO TECHO
Unos siete centros de evacuados funcionan todavía en la ciudad y alojan a más de un centenar de familias compuestas -en su mayoría- por niños. La cifra es variable: a medida que se avanza en la construcción de viviendas se trasladan grupos a los predios habilitados.
Sin embargo, todavía quedan personas alojadas en carpas y galpones. La estación del Belgrano sigue siendo uno de los lugares más concurridos: allí hay unas 20 familias (casi 100 personas) y cinco más en el Belgranito, el galpón contiguo.
Otras tres familias siguen conviviendo en el galpón de Telecom, 17 más en Peñaloza y Hernandarias y cinco en el predio de Primera Junta al 4000. En el campamento de La Florida, la cifra disminuyó de manera notoria: unas 15 familias siguen viviendo en carpas, pero representan a prácticamente 80 personas, incluidos muchos niños.
También hay evacuados en La Tablada: un grupo fue trasladado a terrenos donde se erigirán viviendas de Cruz Roja Alemana, mientras que otro permanece en el campamento, a la espera de que se concrete el convenio entre Adra (Agencia Adventista para el Desarrollo y Recursos Asistenciales) y la UTN -regional Santa Fe- que permitirá construir cien viviendas con la tecnología del Cecovi.
MéLTIPLES PROBLEMAS
El cierto que el número de evacuados en los centros disminuyó de manera considerable, pero eso no significa que los problemas se hayan solucionado. Es más, en algunos de ellos la queja es porque cada vez reciben menos asistencia y atención.
La comida sigue siendo un tema sensible: o es escasa o se arruina por el calor. Faltan heladeras para guardar la leche de los chicos, los alimentos perecederos y alguna botella con agua.
En el galpón de Peñaloza y Hernandarias se instaló un bebedero que provee agua fresca, “pero lo trajo una iglesia evangélica, no Promoción Comunitaria”. Algunos privilegiados tienen ventiladores: unas cuatro familias sobre 17, pero el resto también tiene muchos chicos y cuando la temperatura sube, no hay cómo aguantar.
Apenas cinco familias siguen habitando el galpón de Primera Junta al 4000 donde ayer la falta más notoria era de garrafas. También pedían que reemplacen el baño químico, al que no se realiza mantenimiento desde hace tiempo. Varios niños y algunos adultos estaban con diarrea y vómitos.
Las condiciones no son óptimas pero varios evacuados, aún conociendo el lugar que les fue asignado para su vivienda, aseguraron que prefieren seguir allí antes que mudarse en carpas al descampado.
En tres frentes
El plan de viviendas que se encuentra más avanzado es el de Hugo Wast y Santa Fe, que está prácticamente finalizado. Todavía son visibles algunas plataformas donde se erigirán las unidades -que totalizarán 84-, construidas con la tecnología de una empresa canadiense.
En San Lorenzo, unos metros al norte de Gorriti hay unas 20 casas construidas, sobre las 68 que se incluyen en el proyecto.
El tercer predio elegido es el de callejón Roca y Las Heras, unos metros al este de Aristóbulo del Valle, donde se realizaban trabajos de acondicionamiento del terreno.
El proyecto de 400 viviendas financiadas por la Unión Europea a través de Cruz Roja Alemana deberá estar concluido el próximo 15 de febrero.
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