INVESTIGAN LA ALEVOSA MUERTE DE UN SUBOFICIAL DE POLICÍA
Agentes de Homicidios trabajan en procura de individualizar y capturar a los asesinos de su camarada Carlos Andrés Machuca, joven suboficial que prestaba servicio en la Subcomisaría 3a., dependencia de la URI que tiene jurisdicción sobre los complejos Fonavi, Las Flores I y II.
El cuerpo sin vida del cabo Machuca, quien se había retirado de su lugar de trabajo alrededor de las tres de la mañana, sería encontrado ayer, cerca del mediodía, en el patio trasero de una vivienda ubicada en calle Cafferata, 200 metros al sur de calle Ayacucho y 200 metros al oeste, de su propio domicilio, ubicado en Pasaje Público al 5700.
Fueron dos o tres niños que jugaban junto a la alambrada perimetral de una casa que ocupa un trabajador de la industria química, quienes advirtieron que desde atrás de un horno y asador de ladrillo asomaban zapatos y pantalones de alguien que, imaginaron, había caído allí en medio de una borrachera.
Estos chicos dieron aviso a un hermano mayor y éste comprobó que efectivamente allí había un hombre, pero que lejos de estar alcoholizado, estaba rígido y con una herida en la garganta.
Los sumariantes de la Seccional 10a. que fueron convocados por los vecinos llegaron al lugar en compañía de fotógrafos, peritos y médicos de la repartición. Estos harían constar en su informe que, además de un tajo en el cuello, el hombre fallecido presentaba en la espalda otras dos heridas causadas por disparos de arma de fuego, de grueso calibre.
En el hombre que resultó víctima de este nuevo homicidio -ya suman 24 casos en el departamento La Capital en lo que va del año-, sus propios camaradas reconocerían a Carlos Andrés Machuca.
El policía como lo hacía habitualmente, vestía ropas civiles porque el suyo era un servicio especial de calle, es decir, que Machuca cumplía tareas de investigaciones en jurisdicción de la Subcomisaría 3a.
De una inspección más detenida del lugar del hecho y de posteriores entrevistas mantenidas con vecinos de calle Cafferata, los investigadores habrían llegado a la conclusión de que la muerte de Machuca no fue obra de una sola persona, y también que medió resistencia de parte de la víctima, porque a lo largo de una cuadra se hallaron indicios que así lo sugieren.
Precisamente algunas personas que viven en cercanías del lugar del hecho dijeron haber escuchado los estampidos de las armas alrededor de las cuatro de la mañana y llegada la luz del día se sorprendieron al encontrar rastros del incidente, cuyas consecuencias desconocían. Por ejemplo: un agujero de bala en la luneta trasera de un Ford Falcon que dormía en la calle a treinta o cuarenta metros del sitio de la ejecución.
Se descuenta que el suboficial estaba armado cuando fue sorprendido por los asesinos, pero su pistola reglamentaria había desaparecido de la escena cuando llegó la comisión de la Seccional 10a., motivo por el cual se sospecha que esta le fue arrebatada y probablemente usada contra su propia persona.
Esta mañana los restos del cabo Carlos Andrés Machuca fueron velados en la empresa Santa Lucía, e iban a recibir sepultura en el cementerio municipal a las 15.30 de hoy en el marco de un servicio dispuesto por la Jefatura de la Unidad Regional I.
PERSEGUIDO
Un balazo destrozó la luneta trasera de un Ford Falcon que dormía en la calle, a 40 metros del sitio donde fue hallado muerto el cabo Machuca. El vehículo estaba protegido por una pared, de tal modo que el proyectil no pudo llegar desde el lugar del crimen. Sí pudo haber ocurrido que el tiro estuviera dirigido a la víctima a quien persiguieron los asesinos a lo largo de una o más cuadras.
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