INVESTIGAN LA EXTRAÑA MUERTE DE UNA ANCIANA MILLONARIA
La sepultaron como si hubiera sufrido una muerte natural, sin dar aviso a las autoridades. Le pidieron al médico de la familia que pusiera su firma en el certificado de defunción, sin que mediara una autopsia. Y luego se ocuparon de hacer un velatorio a cajón cerrado. Pero alguien se quedó con dudas, se inició una investigación y entonces apareció una sospecha aún no aclarada: la mujer, una anciana millonaria de 99 años, habría muerto quemada.
El caso conmueve a Entre Ríos y en particular a la localidad de Larroque, la más cercana a la estancia de 3.000 hectáreas donde se produjo la muerte. Un allanamiento realizado allí reveló que en el comedor de la estancia estaba quemado un sector del parqué del piso. También se encontró incendiada la silla de ruedas de la mujer, un calentador a querosén carbonizado y ropa ennegrecida. Todo esto aceleró la decisión del juez de Gualeguaychú Sergio Carboni de exhumar el cuerpo para realizarle una autopsia que todavía no está lista.
La mujer se llamaba Delia Berisso de Dovis y era integrante de una familia muy renombrada de Gualeguay. En esa ciudad entrerriana vive justamente quien habría sido la última persona en verla con vida: su hijo de 74 años. Hay sospechas de que habría sido él quien gestionó el certificado de defunción que hablaría de “muerte natural”.
Delia Berisso vivía sola en la estancia “El Luján”, ubicada en la zona de Talitas, a 15 kilómetros de Larroque. Una versión no confirmada dice que las 3.000 hectáreas de campo que la rodean habrían sido divididas entre sus familiares antes de su muerte. Pero aún no se sabe si tenía otras propiedades, valores o seguros de vida a su nombre.
En la comisaría de Larroque, el pueblo natal del fallecido empresario Alfredo Yabrán, se enteraron de su muerte el viernes pasado. Según fuentes del caso, desde la Jefatura Departamental de Gualeguay les avisaron que tenían la versión de que en esa ciudad había sido velada y enterrada una mujer que había muerto quemada en la zona de Talitas.
Sin embargo, en la comisaría de Larroque, jurisdicción natural de Talitas, no estaban al tanto. Nadie había denunciado una muerte violenta, como marca la ley. Los policías llamaron entonces al hospital de la localidad y allí tampoco sabían nada. Mucho menos en el Registro Civil. Para colmo, las versiones llegadas de Gualeguay decían que en el velatorio de la mujer la gente estaba sorprendida por el olor a quemado que salía del cajón.
La Policía elevó un informe al juez Carboni y así se inició una investigación por muerte dudosa. Al mismo tiempo, se abrió otro expediente en Gualeguay para determinar por qué la familia no había informado a las autoridades de esto. El certificado de defunción, firmado por el médico de cabecera de la mujer —en la ciudad lo llaman “el médico de los viejos”— supuestamente consigna un paro cardíaco.
El domingo se hizo el allanamiento en la estancia, del que incluso participaron especialistas en Homicidios llegados de Paraná, fotógrafos y peritos planimétricos. Dieron vuelta el lugar durante seis horas.
En medio del allanamiento, según contaron fuentes del caso a Clarín, llegó un nieto de Delia Berisso. Este contó que el hijo de 74 años de la mujer había estado en la estancia con ella durante varios días, en una visita.
El nieto agregó que, según tenía entendido, el jueves anterior la mujer habría sufrido un paro cardíaco, se habría caído de la silla y habría golpeado el calentador a querosén, lo que habría quemado su cuerpo y provocado el incendio. También habría agregado que una cochería local trasladó el cuerpo hasta Gualeguay, donde el médico de la familia lo revisó e hizo el certificado de defunción.
Esta versión no bastó para detener la investigación. Otros testimonios señalaron que durante el velatorio muchos pidieron explicaciones a la cochería por el hecho de que el cajón estuviera cerrado, y que la respuesta había sido que el cuerpo estaba quemado. Nadie les habría informado cómo había ocurrido eso.
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