INVESTIGAN LAS CAUSAS DE LA MUERTE DEL REMISERO
La autopsia realizada al cadáver del remisero santafesino Pablo Sañudo, cuyo cuerpo apareció la tarde del jueves en un descampado de la zona noroeste de esta capital, determinó que el joven tenía un impacto de bala en su espalda que habría sido efectuado antes de sufrir un violento golpe en el cráneo hecho con un gato hidráulico.
Es que en un primer momento se supo que el chofer había sido asesinado con un golpe en la cabeza, pero ahora se constató que también recibió un balazo que le ingresó por la espalda. En ese orden, los investigadores interpretaban que el disparo fue realizado arriba del vehículo y desde el asiento trasero del Fiat Siena que conducía Pablo. Luego, fuera del auto, le habrían pegado el golpe en la cabeza que le provocó pérdida de masa encefálica.
Vale recordar incluso que aproximadamente dos horas después de haber hallado el cuerpo del joven trabajador, la policía provincial dio con el auto -Fiat Siena- de la empresa en el barrio San Agustín II, a metros del río Salado. Mientras que sus documentos fueron localizados sobre la ruta.
Pablo, que dejó una esposa y un hijo, se había casado el año pasado y actualmente trabajaba con el auto de su suegro, que era el encargado de relevarlo una vez finalizado su turno.
Una vez enterados de la triste noticia, los compañeros de trabajo y otros colegas de la ciudad de Santa Fe decidieron manifestarse para pedir justicia y un alto a la violencia en la esquina de San Gerónimo y Santiago del Estero.
Luego de algunas investigaciones, el Secretario de Gobierno de la provincia, Dr. Walter Gálvez, descartó que lo ocurrido ayer haya sido un robo. En tanto que se refuerza la hipótesis de una venganza por algún asunto familiar.
DESDE EL GREMIO
Alejandro Haedo, Secretario Gremial del Sindicato de Remiseros, en diálogo con “De Radio Somos” (LT 10) y manifestó que “las medidas que nosotros tomemos nunca van a alcanzar para terminar con todo lo que está pasando. Hicimos de todo para que no suceda lo que hoy estamos lamentando, lo del cambio de color está claro que no da resultados, no minimiza la inseguridad, por más cambios que hagamos, si la policía no está en la calle y deja de cumplir sus compromisos jamás alcanzarán las medidas. Los controles tienen que estar donde ellos saben”.
Más adelante, Haedo dijo “que controlen a un remisero cuando viene vacío no sirve, nos sirve cuando dan con el pasaje que va hacia los barrios donde existen los problemas”.
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