INVESTIGAN UN CRIMEN ALEVOSO
Del crimen que investiga personal de la Unidad Regional XIII, cuya Jefatura tiene asiento en la ciudad de San Cristóbal, se tuvo una primera noticia por denuncia de un vecino de la víctima.
Ese primer aviso llegó a la comisaría 2a. entre la noche del sábado y la mañana de ayer, domingo. El denunciante dijo que había observado que en el interior de la casa vecina a la suya, el cuerpo de una persona yacía ensangrentado, caído en el piso de una habitación.
El denunciante agregó que acudió al lugar del hecho alarmado, porque en hora avanzada de la noche las luces de la casa permanecían encendidas, mientras que -contra la costumbre- el volumen del televisor era excesivamente alto.
La comisión policial de la comisaría 2a. que ingresó al inmueble encontró que el cuadro se correspondía con el descripto. Caído en el piso y en medio de un gran charco de sangre, yacía el cuerpo sin vida del dueño de casa, Juan Rodríguez, un jubilado ferroviario que tiene algunos campos en alquiler.
El cadáver -según informó el Departamento de Relaciones Policiales- presentaba numerosas heridas de arma blanca en el cuello y también en los brazos, lo que da a pensar que Rodríguez habría ofrecido resistencia a su atacante.
No obstante, los investigadores no observaron en la escena del crimen rastros de lucha entre víctima y victimario y, en general, todo parecía en su lugar. Tampoco hallaron que las aberturas, puertas o ventanas hubieran sido violentadas.
La policía dio cuenta de lo actuado al juez de Instrucción Dr. Aldo Preserutti, y el magistrado dispuso que el cadáver fuera sometido a autopsia en la oficina forense de la ciudad de Rafaela. Además ordenó otras diligencias en dirección a dar con el o los asesinos, y aclarar ampliamente las circunstancias determinantes del hecho investigado.
Por lo pronto, del resultado de las pesquisas que llevan adelante agentes especializados en homicidios, sólo se sabe que cuatro personas se hallan privadas de su libertad. Ellas son, tres mujeres y un hombre, cuyas edades van de los 22 a los 36 años. La fuente oficial no dio mayores precisiones respecto de los motivos por los cuales se practicaron esas capturas.
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