Investigan un extraño caso de secuestro en Paraná
La fiscalía a cargo de Patricia Yedro lleva adelante una investigación que busca develar un extraño caso de secuestro, que sucedió durante la mañana de este sábado en la capital entrerriana. Sebastián Aranguren, de 27 años, fue atacado a la salida de un boliche ubicado en calle Almafuerte por tres personas que lo mantuvieron secuestrado durante el transcurso de la mañana de ese día. La víctima, aún en estado de shock, no recuerda lo acontecido durante esas horas y fue encontrado maniatado y golpeado en el arroyo Antoñico de Paraná, luego de que un vecino haya observado el accionar criminal y alertara a las autoridades. El vehículo apareció después sin daño alguno en la zona de Bajada Grande, por lo cual se descarta la hipótesis de robo.
Durante la mañana del sábado, un joven de 27 años apareció atado y golpeado -con vida- en el arroyo Antoñico de la capital entrerriana, en las cercanías de la comisaría 5ta de Paraná, ubicada en la zona del barrio La Floresta. La fiscalía a cargo de Patricia Yedro tomó intervención a partir del aviso de un vecino que observó como tres personas “bien vestidas”, arrojaron al joven a una zona que no es de fácil acceso para el ciudadano de a pie. La víctima es ingeniero agrónomo recientemente recibido en la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
Los hechos comenzaron en la puerta del boliche bailable Versalles, que funciona frente a lo que era el Hipódromo de Paraná, en calle Almafuerte al 700. El testimonio de la víctima ante la justicia y sus allegados es, hasta el momento, la principal fuente de información sobre un hecho que trae más incertidumbres que certezas por el accionar logístico criminal. El joven continúa en estado de shock por lo acontecido y según relató a la Justicia, no recuerda lo que sucedió durante el período posterior ataque inicial y su aparición en el Antoñico.
Aranguren salió del boliche y fue atacado por la espalda con un golpe en la nunca, aproximadamente a las seis de la mañana del sábado. Luego, según la reconstrucción de los hechos que se ha podido hacer hasta el momento, fue llevado en el vehículo que pertenece a su madre, una Renault Sandero, hacia una vivienda que aún se desconoce la ubicación, donde los criminales lo mantuvieron privado de la libertad. Allí le propinaron golpes mientras estaba maniatado.
Después de haber estado encerrado, los criminales llevaron a la víctima atada y lo arrojaron en el arroyo capitalino donde fueron observados por un vecino, que fue quien alertó a la Policía de Entre Ríos. Según pudo saber ANÁLISIS DIGITAL, la zona donde dejaron a Aranguren es un lugar donde un ciudadano de a pie no llega con facilidad, de lo que se desprende que no era una banda improvisada a la hora de llevar a cabo su accionar.
Pero las dudas no acaban ahí. La camioneta apareció sin ningún daño horas después, en las inmediaciones de Bajada Grande. La víctima sólo sufrió el robo de su celular y el dinero que había en su billetera, lo que descarta la hipótesis de un crimen originado por la intención de robo del vehículo. La logística con la cual contó el trío de criminales, permitió trasladar a Aranguren desde la puerta del boliche ubicado en la zona de Almafuerte hacia una habitación que se desconoce la ubicación, luego arrojarlo en una zona de complejo acceso del arroyo ubicado en la otra punta de la capital entrerriana y dejar abandonado el vehículo en un tercer punto distanciado del centro paranaense. De esta manera, se conocen tres de los cuatro puntos de acción de los criminales, mientras se busca descubrir las coordenadas exactas del lugar donde permaneció en cautiverio la víctima.
La investigación que lleva adelante Yedro está en sus inicios y trabaja en conjunto con la inteligencia de la Policía de Entre Ríos, ya que hasta el momento los testimonios de la víctima y el vecino que alertó a las autoridades son las únicas herramientas con la cual cuentan los funcionarios judiciales para develar el confuso caso.
Fuente: Análisis Digital
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