INVESTIGARON LAS CUENTAS DE LULA Y NO HALLARON INDICIOS DE CORRUPCIÓN
Los organismos de inteligencia de Brasil y la Policía Federal revisaron las cuentas bancarias y tarjetas de crédito del presidente Lula da Silva y su familia. Buscaban elementos para probar un nexo eventual entre las cuentas presidenciales y el pago de sobornos a parlamentarios brasileños a cambio de apoyo político. El rastrillo financiero arrojó una conclusión: no hay nada que pueda vincular las finanzas presidenciales al escándalo de corrupción.
Además de las cuentas de Lula, también pasó por la operación “peine fino” la agenda del presidente. No se salvaron siquiera ni las cuentas de la mujer, Marisa Leticia, y de los hijos. Los agentes del Gabinete de Seguridad Institucional y de la Agencia Brasileña de Inteligencia analizaron los gastos de la familia desde que Lula asumió el poder en enero de 2003, según informó el diario Folha de Sao Paulo.
Dieron especial atención a las finanzas de los hijos de Lula que fueron objetadas por los líderes de la oposición. Estos dirigentes llegaron a sugerir que la prole presidencial habría recibido dinero del empresario de la publicidad Marcos Valério Fernandes de Souza, en el ojo de la tormenta.
Este hombre ya fue identificado como la cabeza de una “central de lavado” de dinero, que proveía regularmente de fondos ilegales a todas las agrupaciones políticas brasileñas, entre ellas la Socialdemocracia, el PT, el Partido Laborista y los derechistas Frente Liberal, Partido Liberal y Partido Progresista.
Las conclusiones de los servicios brasileños que descartan eventuales sospechas sobre la figura presidencial no limitó, sin embargo, la ofensiva opositora socialdemócrata (que tiene entre sus cabezas al ex presidente Fernando Henrique Cardoso). En el arco político de adversarios de Lula no se conforman y quieren que se investigue al jefe de Estado hasta en los detalles.
Esta semana revolverán en una vieja deuda de Lula con su partido. La cifra que está en juego es ridícula. Son apenas 12.500 dólares (unos 30.000 reales) de un préstamo que el PT le dio al presidente en 2002. Lula lo saldó en 2003, pero la oposición quiere saber de dónde sacó el dinero para pagarla. Hay quienes sugieren que pudo salir de la cuenta del empresario Marcos Valerio de Souza.
Si se llegara a comprobar que fue ese el origen de la plata usada por Lula, se habrán creado las condiciones para un juicio político al presidente. De allí la importancia de la investigación que realizará esta semana la Comisión Parlamentaria encargada de bucear en los escándalos de corrupción. Esta semana, esa comisión investigadora del Congreso movilizará un centenar de auditores del Banco Central, del Tribunal de Cuentas y de los ministerios de Hacienda y de Previsión Social. Se sumarán a los 50 agentes policiales de la Federal y de Ingresos Federales (la DGI brasileña) que ya están trabajando.
Ese batallón de funcionarios irán a buscar puntas en 12 bancos públicos y privados, 14 empresas estatales y 11 fondos de pensión, ocho casas de cambio, cinco ministerios y 19 empresas privadas.
Los casos de corrupción que saltaron hace dos meses muestran ya que es imposible cometer delitos sin dejar rastros.
Por empezar, los sabuesos pueden enterarse de vida y milagro económicos de una persona a través de las cuentas bancarias. Pero también pueden sumergirse en las llamadas telefónicas.
Es más, uno de los dispositivos tecnológicos que más contribuyó a las investigaciones de los eventuales sobornos a diputados fueron las cámaras de los sistemas de seguridad en los hoteles y en los bancos.
Completan el menú de elementos a ser investigados los e-mail y las llamadas realizadas por teléfono móvil.
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