IRAK: 40 MUERTOS EN ATAQUES COORDINADOS EN BAGDAD Y MOSUL
La capital de Irak vivió entre el miércoles y ayer otro baño de sangre con al menos 40 muertos, como producto de una serie de atentados coordinados. La mayoría de las víctimas era de origen shiíta, y los grupos rebeldes, sunnitas (la minoría del país, que gobernó durante el régimen de Saddam Hussein). Sin dudas, el telón de fondo de esa violencia interna de la sociedad iraquí es la ocupación del país por tropas extranjeras, cuya presencia en Bagdad y otros puntos del país, en especial de estadounidenses y en menor medida británicos, no logra detener el caos que es el país desde la invasión extranjera de 2003.
Por la mañana de ayer, dos detonaciones sincronizadas en el centro de Bagdad —una cerca de una mezquita y otra, de un hotel— mataron a 15 civiles e hirieron a varias decenas, informó la policía local.
Hubo varios mutilados, entre ellos niños. Fue en la zona de Karrada, pese a la vigilancia de policías y tropas ocupantes. Y siguió a varios ataques ocurridos el miércoles que incluyeron la explosión de 4 coches bomba en el barrio occidental de Shula, de mayoría shiíta, adonde murieron como mínimo 23 personas.
En total, se estimó en 7 coches bomba (6 en Irak y uno en Mosul) detonados en las últimas 48 horas.
Tres movimientos radicales reivindicaron los ataques “conjuntos”, según varios comunicados difundidos en una página de Internet islamista que se les atribuyen. En estas notas, cuya autenticidad no se puede establecer, el Ejército de Ansar al-Suna, un grupo vinculado a la red terrorista Al Qaeda, asegura “haber emprendido desde la madrugada del miércoles una serie de operaciones en colaboración con el Ejército Islámico en Irak y Jaich Al-Muyahidin, en particular en Bagdad”.
“Diversas armas pesadas y ligeras, así como coches bomba, explosivos y mártires (kamikazes) han sido utilizados en estas operaciones que continuaron el jueves”, añaden los textos.
Ansar al-Suna se autodefine como una alianza de grupos islámicos radicales que se ha atribuido ya numerosos atentados en Irak. El Ejército Islámico, a su vez, ha trascendido a través de secuestros de extranjeros, en tanto Jaich Al-Muyaidin, menos conocido, ya se había atribuido la autoría de varios ataques hace unos meses.
Estos ataques coincidieron con el fin de la llamada “Operación Lanza” de EE.UU. contra insurgentes de la región norte, en la frontera con Siria, y con el día previo a la visita que hará el premier iraquí, Ibrahim Jaafari, al presidente George Bush en la Casa Blanca. Jaafari pedirá ayuda financiera para reconstruir el país, un nuevo “Plan Marshall” como recibió Europa tras la Segunda Guerra Mundial, dijo.
Desde que Jaafari asumió, en abril, ya murieron en Irak al menos 1.200 personas, 120 de ellas soldados estadounidenses, en atentados, enfrentamientos o ataques de las tropas extranjeras y las fuerzas locales aliadas a ellas.
Ayer, ante el Congreso de EE.UU., el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, expresó “sería un error” fijar una fecha para el retiro, como cada vez se reclama más en su país. “Aquellos que dicen que estamos perdiendo esta guerra se equivocan. No estamos perdiendo”, opinó. Fue para responder una crítica del influyente senador republicano, Chuck Hagel, quien había afirmado en la prensa que EE.UU. estaba “perdiendo en Irak” y que el gobierno del presidente Bush estaba “desconectado de la realidad”.
Y en Londres, los cancilleres del Grupo de los 8 (países más ricos del mundo) renovaron su compromiso para la reconstrucción de Irak y Afganistán. Pero la estadounidense Condoleezza Rice criticó a Siria por no controlar el flujo de combatientes en su frontera con Irak.
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