IRAK: AL MENOS 65 MUERTOS EN EMBOSCADAS Y ATAQUES SUICIDAS
La campaña electoral en Irak con vistas a las elecciones del 30 de enero arrancó con una nueva ola de violencia. Al menos 62 personas murieron y otras 150 resultaron heridas ayer en dos atentados suicidas con coches bomba en Najaf y Karbala, las ciudades más sagradas para la mayoría shiíta. Y en Bagdad, tres empleados de la entidad encargada de preparar los comicios fueron asesinados en una audaz emboscada a plena luz del día.
Los ataques en Najaf y Karbala, que ocurrieron con menos de dos horas de diferencia en lugares muy concurridos, dejaron el mayor saldo de muertos en Irak desde julio. Fueron además los atentados más sangrientos desde el feroz operativo que lanzó en noviembre el ejército estadounidense en la ciudad de Fallujah, con el fin de combatir a la férrea resistencia sunnita, la rama del islam minoritaria en Irak.
Los ataques, al parecer, apuntaron a causar gran cantidad de víctimas shiítas, que representan el 60% de la población de ese país, y sufrieron una fuerte opresión durante el régimen del sunnita Saddam Hussein.
En Najaf, 160 kilómetros al sur de Bagdad, un conductor suicida detonó un vehículo cargado de explosivos en la plaza central, donde se había reunido una multitud para acompañar una procesión fúnebre de un jeque local.
El estallido ocurrió a las 15.15, hora local, a pocos metros de la mezquita del Imán Alí, uno de los lugares santos venerados por shiítas de todo el mundo. Al menos 48 personas murieron y más de 90 resultaron heridas, según informó el servicio de urgencias del hospital Hakim. El número de muertos podría aumentar, pues había muchos heridos graves, señalaron en el hospital.
Menos de dos horas antes, otro ataque suicida con un coche bomba había dejado 14 muertos y 57 heridos en una estación de autobuses de Karbala, otra ciudad santa shiíta, 50 kilómetros al norte de Najaf, según el médico Alí Ardaui, jefe del servicio de urgencias del hospital Hussein. Todas las víctimas parecían ser civiles, entre ellos, muchas mujeres y niños, dijo el médico.
Según testigos, el kamikaze intentó entrar en un centro de reclutamiento de la policía, pero no pudo superar los puntos de control y se hizo detonar en el centro de la ciudad, en una estación de ómnibus a unos 500 metros de la mezquita del Imán Hussein.
El atentado dejó un gran cráter en el asfalto, destruyó una decena de minibuses y dañó edificios cercanos, afirmó la policía local.
Fue el segundo atentado en esa ciudad en cinco días. El miércoles, otro atentado dejó 12 muertos y 40 heridos.
Analistas y políticos interpretan que la finalidad de los ataques sería reforzar los conflictos sectarios entre sunnitas y shiítas. Estos últimos tienen las mayores chances de alcanzar el poder tras las elecciones de enero.
Pero los líderes de esta rama religiosa llamaron a sus seguidores a no responder a los ataques con más violencia, y rechazaron las acusaciones de algunos opositores, según los cuales quieren instalar una “teocracia shiíta” similar a la que rige en Irán.
“Están intentando generar una guerra civil sectaria para impedir que las elecciones se realicen en la fecha establecida. Pero fracasarán”, advirtió Mohammad Bahr al Uloum, uno de los clérigos shiítas más respetados en Irak.
La violencia también golpeó ayer en pleno centro de Bagdad. A las 9 de la mañana, unos 30 hombres a cara descubierta lanzaron granadas de mano y dispararon con ametralladoras contra un automóvil donde viajaban cinco empleados de la comisión electoral de Bagdad. Tres de ellos fueron asesinados a quemarropa, después de que el comando armado los sacara del auto a la fuerza y los obligara a arrodillarse en medio de la calle. Los otros dos lograron escapar ilesos, según voceros de la comisión.
En un comunicado en el que calificó el ataque de “emboscada terrorista”, la comisión electoral declaró que “dos automóviles bloquearon su vehículo y varios hombres abrieron fuego, matando a tres empleados. No es matando empleados como las elecciones van a ser entorpecidas”.
La comisión electoral llamó a los iraquíes, a sus partidos políticos, a sus jefes religiosos y a las autoridades para que “condenen este crimen inhumano”.
La entidad emplea a miles de personas encargadas de organizar las elecciones del 30 de enero, para elegir los 275 miembros de una Asamblea Nacional que deberá redactar una Constitución permanente. También se votará para elegir un Parlamento para la zona autónoma kurda (111 escaños) y consejos de provincias.
Para Estados Unidos, estas elecciones significarán el reingreso pleno del país a la democracia.
Por otra parte, la televisión qatarí Al Jazeera informó que tres grupos armados en Irak amenazan con matar a diez rehenes iraquíes que trabajan para una empresa estadounidense de seguridad si esta compañía “no cesa sus actividades” en el país.
Los tres grupos no especifican cuándo fueron secuestrados los empleados, que según Al Jazeera “vivían en Bagdad”, ni cuándo vence el ultimátum.
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