IRÁN DESAFÍA AL MUNDO Y RETOMA SUS ACTIVIDADES NUCLEARES
Decidido a no dar marcha atrás con su programa atómico pese a la presión internacional, Irán retomó ayer las actividades para enriquecimiento de uranio en su central de Natanz. Desafiante, Teherán anunció que no esperará a la reunión de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) del 6 de marzo para iniciar las tareas.
Mientras Washington ya prepara su ofensiva militar contra Irán, según publicó el domingo el periódico británico Sunday Telegraph, voceros iraníes y fuentes diplomáticas en Viena —sede de la AIEA— dijeron que el país persa reanudó esas tareas en la planta de Natanz, que posee capacidad para la última etapa de enriquecimiento, tras la conversión de uranio mineral en gas, con centrífugas supersónicas.
El uranio enriquecido por miles de centrifugadoras puede servir, en diversas medidas, para producir energía eléctrica o para fabricar una bomba atómica.
Varios inspectores de la AIEA llegarán hoy a esa central, en el centro del país y, según declaró una fuente oficial a la agencia iraní Fars, “levantarán los precintos de la fábrica de Natanz y de una parte de las instalaciones de conversión de Ispahán para permitir técnicamente la reanudación de sus actividades”.
La república islámica anunció el 10 de enero que reiniciaría las investigaciones sobre el enriquecimiento en su centro piloto de Natanz, pese a las advertencias de la comunidad internacional. Por eso la AIEA decidió el 4 de febrero elevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU, que podría adoptar sanciones contra Irán. El ejecutivo de la AIEA volverá a reunirse el 6 de marzo para tratar este tema.
El vocero del gobierno iraní, Golam Hossein Elham, afirmó que su país comenzará la producción de uranio enriquecido a escala industrial en Natanz “seguramente antes” de esa fecha. Agregó que Irán respetará los marcos previstos en el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), “si son reconocidos oficialmente nuestros derechos y es respetado nuestro programa pacífico”.
Teherán postergó también las negociaciones con Moscú, previstas para este jueves, sobre el plan ruso para enriquecer uranio en Rusia. Irán se opone y sostiene que las tareas de enriquecimiento deben realizarse dentro de sus fronteras.
Con todo, Elham señaló que su país mantiene la voluntad de avanzar en negociaciones con Rusia, aunque “los tiempos deberán ser decididos en base a la nueva situación”.
Uno de los métodos habituales de enriquecimiento consiste en introducir el hexafluoruro de uranio (UF6) gaseoso, obtenido por transformación del mineral de uranio, en una cámara cilíndrica donde se centrifuga a alta velocidad. El proceso repetido varias veces se denomina “cascada”.
Según una fuente diplomática en Viena, los iraníes aún no pusieron en marcha la cascada de las 164 centrifugadoras que poseen en Natanz, pero iniciaron las operaciones hace “dos o tres días”. Según otra fuente, se trata por ahora de “trabajos preliminares” sobre máquinas aisladas.
Con todo, la mera introducción del gas en las centrifugadoras puede interpretarse en Europa y EE.UU. como una nueva “provocación”, según algunos analistas.
El anuncio del retiro de los precintos y las cámaras de vigilancia es “ampliamente simbólico”, opinó un diplomático en Viena. Irán pretende instalar más de 50.000 centrifugadoras en Natanz, lo que le permitiría disponer en el futuro de suficiente uranio altamente enriquecido para producir una bomba atómica cada dos o tres semanas.
Pero Teherán proclama que su programa sólo tiene fines pacíficos, que es clave para su desarrollo energético, incluso para el incremento de exportaciones de gas y petróleo, y forma parte de su derecho soberano. EE.UU. y Europa desconfían y acusan a Teherán de ocultar fines militares.
En tanto, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, advirtió en una entrevista publicada ayer en el diario USA Today que “quienes desean imponernos limitaciones perderán más que nosotros”. Y agregó que su gobierno no teme sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
En tanto, un informe difundido ayer por un grupo de investigación en Londres advirtió que un eventual ataque de EE.UU. a plantas nucleares iraníes provocará al menos 10.000 muertos, y será el inicio de una guerra sin precedentes en Oriente Medio.
El informe, realizado por el Oxford Research Group, sostiene que un ataque con misiles de submarinos Trident de EE.UU. a Irán causará miles de muertos iraníes, en su mayoría civiles, entre ellos científicos y técnicos de laboratorios y plantas nucleares.
El informe coincide con un artículo publicado por el dominical británico Sunday Telegraph, según el cual Washington planea lanzar “como última opción” un ataque militar con misiles contra Irán si fracasan los intentos diplomáticos para impedir que reanude sus actividades de enriquecimiento de uranio.
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