“IRÁN NO NECESITA A ESTADOS UNIDOS”, DIJO EL NUEVO PRESIDENTE IRANÍ
El ultraconservador Presidente electo iraní Mahmud Ahmadinejad prometió ayer un Gobierno “moderado” y afirmó que continuará las negociaciones con Europa sobre su programa nuclear, pero aseguró que su país “no necesita realmente” normalizar sus relaciones con Estados Unidos.
“Irán va por el camino del progreso y del desarrollo y no necesita realmente a Estados Unidos”, dijo el mandatario, de 49 años, que asumirá la presidencia el 3 de agosto, en su primera rueda de prensa tras las elecciones del viernes en las que derrotó con el 67% de los votos al ex presidente Hashemi Rafsanjani, quien obtuvo el 37% de los sufragios. “Trabajaremos —sostuvo— con cualquier país que no muestre animosidad hacia Irán”.
“En la actualidad podemos decir que la tecnología nuclear es nuestro derecho, con un objetivo pacífico”, declaró Ahmadinejad. La Casa Blanca se opone al actual programa nuclear iraní, asegurando que tiene fines militares. Teherán niega esa posibilidad y asegura que no está en sus planes construir una bomba atómica. Los europeos han ofrecido a Irán convenios económicos y transferencia tecnológica a cambio de que Teherán suspenda definitivamente sus investigaciones nucleares. Ayer, el nuevo presidente reafirmó su disposición a negociar con Europa. Se calcula que las conversaciones entre Irán y el denominado trío de la UE (Alemania, Gran Bretaña y Francia) sobre este delicado asunto se retomarán a fines de julio o principios de agosto.
El presidente electo, que deberá reemplazar al mandatario reformista Muhaman Jatami, prometió que la “moderación será la política principal de este gobierno de 70 millones de personas”. Ahmadinejad, actual alcalde de Teherán, intentó tranquilizar así a quienes temen que su victoria haga retroceder la relativa liberalización social que conoció Irán durante los ocho años de presidencia del moderado Jatami. “Este gobierno será un gobierno amistoso y compasivo”, comentó. “No habrá sitio para el extremismo”, añadió. Los detractores del nuevo presidente recuerdan que Ahmadinejad impuso el uso de ascensores diferentes para hombres y mujeres desde el inicio de su mandato como alcalde de la capital, en 2003.
Ayer, Ahmadinejad visitó la tumba del ayatolá Ruholaj Jomeini, el líder de la Revolución Islámica iraní de 1979, en los suburbios de Teherán. Y luego fue recibido por el Guía supremo Alí Jamenei, máxima autoridad del régimen teocrático iraní.
Tras una victoria basada en gran medida sobre un discurso populista destinado a las clases más bajas, golpeadas por el desempleo y la inflación, el presidente electo buscó tranquilizar al mundo empresarial, que teme un retroceso en la tímida liberalización económica de los últimos tiempos. “Impulsaremos las inversiones nacionales y extranjeras en Irán. Hay muchos obstáculos burocráticos que han puesto en peligro la seguridad de las inversiones en Irán”, admitió. “Pediré a los inversores extranjeros e iraníes que vengan, particularmente a los iraníes que viven fueran del país”, agregó.
También insistió sobre su voluntad de dar prioridad a las “empresas, especialistas, inversionistas y trabajadores iraníes” en el sector petrolero.
Por su parte, el portavoz del Ministerio del Exterior iraní, Hamid Reza Asefi, dijo que no habrá “ningún cambio” de importancia en la política exterior de Irán. “No hubo ningún terremoto, ¿por qué están todos tan preocupados?”, dijo Asefi a los periodistas. El portavoz aclaró que en cuanto al programa nuclear iraní no habrá ningún cambio: “Estamos para negociar y pensamos que podemos llegar a un acuerdo” con Francia, Alemania y Gran Bretaña. Sin embargo, el vocero aclaró que Irán no tiene previsto renunciar definitivamente a la tecnología para el enriquecimiento de uranio.
El triunfo de Ahmadinejad generó preocupación en Israel, donde el vicepremier, el laborista Shimon Peres, subrayó que puede “provocar graves problemas”. Según Peres, “ahora la combinación de extremismo religioso, de armas no convencionales y de aislamiento internacional puede provocar problemas graves”.
Según el matutino israelí Yediot Aronot, los servicios de seguridad israelíes habían previsto un refuerzo de las fuerzas conservadoras en Irán, pero quedaron sorprendidos por las dimensiones del éxito que recibió el alcalde de Teherán.
El presidente electo iraní también criticó ante la prensa a Estados Unidos y dijo que no valía la pena comentar recientes declaraciones del Presidente George Bush, quien negó que hubiese democracia en Irán. “No están basadas en un mínimo de realidad”, dijo el hombre de Teherán.
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