IRÁN RECHAZÓ EL ULTIMÁTUM DE LA ONU
En un nuevo desafío que pone a prueba la unidad del Consejo de Seguridad de la ONU, Irán rechazó categóricamente el virtual ultimátum del organismo, difundido anteayer, para que la república islámica detenga cualquier intento por enriquecer uranio en un plazo de 30 días.
“Definitivamente, no suspenderemos el enriquecimiento [de uranio]”, dijo ayer Aliasghar Soltaniyeh, representante de Irán ante el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). “La decisión de Irán sobre el enriquecimiento es irreversible”, añadió.
El canciller iraní, Manucher Mottaki, fue aún más allá: “Nadie en Irán está dispuesto a renunciar al derecho inalienable de un programa nuclear pacífico. Y estamos preparados para enfrentar las posibles consecuencias”.
Mientras estas declaraciones se producían en Ginebra, en Berlín se encontraban reunidos los cancilleres de los cinco integrantes permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia y China), con el de Alemania y el de la Unión Europea. El objetivo del llamado grupo “5 + 1” era dar una señal de unidad y fortaleza frente al desafiante régimen iraní, algo que se logró a medias, ya que, si bien coincidieron en lanzar otra enérgica exigencia a Irán, no hubo acuerdo entre ellos sobre la conveniencia de incluir una cláusula de posibles sanciones automáticas ante el probable incumplimiento por parte de Teherán.
Estados Unidos es el país que más presiona para sancionar a Teherán pese a que, según los analistas, un embargo de petróleo -con el cual podría asestarse un significativo golpe a la economía de Irán- sería muy costoso para su propia economía. “La declaración de la ONU es una fuerte señal dirigida a Irán, que debería seguir el camino de la negociación y no el de la confrontación”, dijo la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, que participó de la reunión en Berlín.
El canciller británico, Jack Straw, advirtió a Teherán que no debería “abusar” de la “gran paciencia” que ha mostrado hasta ahora la comunidad internacional.
Frank-Walter Steinmeier, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, opinó que Irán debe “optar entre un aislamiento que se infligiría a sí mismo y un regreso a la mesa de negociaciones”. Sin embargo, Rusia y China, países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad y con grandes intereses económicos en Irán, aunque apoyaron la exigencia de la ONU, optaron por la moderación. Se opusieron a incluir cualquier referencia a posibles sanciones en la exhortación del Consejo al régimen iraní y se mostraron más moderados que sus colegas en las declaraciones.
“No creemos que las sanciones sirvan para solucionar las diferentes cuestiones”, dijo el canciller ruso, Serguei Lavrov. “Además -recordó-, el OIEA informó que no hay pruebas de que Teherán persiga fines militares con su plan nuclear.”
El vicecanciller chino, por su parte, opinó que su país “sigue creyendo que los problemas ya son lo bastante importantes en Medio Oriente como para sumarles” algo que no sea una solución pacífica.
Dentro de 30 días, el titular del OIEA, Mohammed el-Baradei debe presentar un informe ante el Consejo de Seguridad en el que se analice el cumplimiento o el incumplimiento de la exigencia de la ONU.
Los analistas coinciden en que, por el momento, el escenario de eventuales sanciones se agota en la posible prohibición de viajar para los funcionarios iraníes, la congelación de cuentas en el exterior y la expulsión del equipo de fútbol del Mundial de Alemania.
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