IRÁN Y RUSIA, CAMINO A UN ACUERDO QUE PUEDE FRENAR LA CRISIS NUCLEAR
En lo que podría ser la última oportunidad para resolver la crisis por el polémico programa nuclear de Irán al margen del Consejo de Seguridad de la ONU, Teherán y Moscú alcanzaron ayer un principio de acuerdo para el enriquecimiento de uranio iraní en territorio ruso. Lo anunciaron ayer funcionarios de ambos países en la ciudad portuaria de Bushehr, en el Golfo Pérsico, pero aclararon que las negociaciones deberán continuar en los próximos días.
El paso podría modificar de modo radical el escenario de la disputa con la república islámica y, tal vez, calmar las preocupaciones de la comunidad internacional sobre la supuesta intención de Teherán de fabricar bombas atómicas. Aunque el gobierno del conservador Mahmoud Ahmadinejad asegura que sus actividades de enriquecimiento de uranio apuntan a la producción de electricidad con fines civiles, lo cierto es que ese mismo material puede usarse para fabricar armas atómicas.
“Hemos alcanzado un acuerdo de base para crear una empresa mixta”, declaró el vicepresidente de Irán, Gholamreza Aghazadeh, en una conferencia de prensa en Bushehr. Fue tras una reunión con el jefe de la Agencia Atómica Rusa, Serguéi Kiriyenko, en la segunda ronda de consultas sobre la oferta de Moscú, que cuenta con el visto bueno de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), la ONU, Estados Unidos y el trío europeo (Alemania, Reino Unido y Francia).
“Hemos mantenido conversaciones muy detalladas y positivas sobre el plan ruso, pero creemos que necesita algunos retoques”, dijo Aghazadeh, máximo responsable del programa nuclear iraní. Los detalles no trascendieron.
Kiriyenko, por su parte, anunció que el diálogo bilateral que se desarrolla en Bushehr, donde Irán construye una central nuclear con ayuda de Rusia, se reanudará esta semana en Moscú.
“Las conversaciones no serán sencillas, pero el interés iraní es palpable. El problema nuclear iraní puede ser solventado en el marco de la AIEA”, señaló el funcionario ruso y agregó que “deberían hacerse todos los esfuerzos para ello”. Además, afirmó que “apenas quedan problemas pendientes relativos a la organización, financiación y el carácter técnico del acuerdo”.
Moscú propone que los aspectos más sensibles del ciclo de combustible nuclear iraní, como el enriquecimiento de uranio, se lleven a cabo en territorio ruso en el marco de una empresa mixta y bajo supervisión de la AIEA. Luego, el uranio enriquecido volvería a Irán y se utilizaría para el funcionamiento de los reactores nucleares que Teherán construye con ayuda rusa.
Rusia ha expresado que la oferta estaba sujeta a que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio en suelo iraní, pero las autoridades del país persa en principio rechazaron esa condición. Ayer los funcionarios no tocaron este tema ante la prensa.
Washington, que considera a Irán uno de sus mayores enemigos, no hizo comentarios sobre el anuncio. Pero es probable que esto no tranquilice al gobierno de George Bush. Es que, si se cierra el acuerdo, Irán se correría del lugar de “nación peligrosa” y los argumentos de EE.UU. —que impulsa sanciones contra Teherán en la ONU— perderían peso.
Además, Rusia, que como EE.UU. tiene poder de veto en la ONU, es un fuerte aliado comercial de Irán y seguramente buscará evitar esas sanciones.
El jefe de Agencia Atómica rusa señaló que la propuesta del Kremlin permite garantizar el derecho “soberano” de Irán de disponer de un programa nuclear civil, al tiempo que se previene la proliferación de armas nucleares.
Con todo, fuentes de la delegación rusa insistieron en que las conversaciones para el establecimiento de la empresa mixta deben enmarcarse en las negociaciones internacionales sobre el programa nuclear de Irán.
El vicepresidente de la Organización de Energía Atómica iraní, Mohammad Saeidi, dijo que “el paquete supone un progreso, pero sólo si el caso iraní no es enviado a la ONU. De lo contrario, todo el acuerdo es nulo”.
El 4 de febrero la Junta de Gobernadores de la AIEA decidió enviar al Consejo de Seguridad de la ONU el caso iraní. Enseguida, Irán reanudó el enriquecimiento de uranio aunque, aseguró, sólo para investigación.
La Junta de Gobernadores se reunirá el 6 de marzo para analizar qué hará tras la reanudación de la actividad nuclear iraní. Y podría abrir el proceso para que el Consejo de Seguridad de la ONU dicte sanciones. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, aseguró que las negociaciones con Irán proseguirán, si es necesario, hasta ese día.
En línea con la campaña diplomática lanzada por el Kremlin, el Parlamento ruso envió ayer una delegación a Teherán para “tender una mano de amistad” al país persa y sumarse a las negociaciones.
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