Israel atacó una flota y causó al menos 10 muertos
Al menos 10 muertos y cerca de 30 personas heridas fue el saldo que dejó el asalto de la marina israelí a la llamada Flota de la Libertad, una caravana de seis barcos de ONG internacionales con 10.000 toneladas de ayuda humanitaria para la población de la Franja de Gaza. Las embarcaciones llevaban a bordo unos 750 activistas pro palestinos de más de 40 países.
Tras una serie de versiones y acusaciones cruzadas, Israel se sumió en una profunda crisis diplomática tras despertar una gran condena internacional por su actuación en la intercepción de los barcos con destino a los territorios palestinos, pese a que había advertido que lo haría cuando partieron ayer desde Chipre.
El ejército israelí reconoció la muerte de 10 activistas, aunque otras fuentes elevaron la cifra de víctimas a 14 y otros medios locales contabilizan entre 16 y 20, mientras los heridos se sitúan entre 30 y 60.
El asalto a la caravana fue llevado a cabo esta madrugada por una de las unidades de elite del Ejército a unas veinte millas de la ciudad de Gaza. Los testimonios que llegaban desde los barcos hablan de que los soldados israelíes descendieron sobre las cubiertas desde helicópteros abriendo fuego, mientras las imágenes de televisión mostraban imágenes escalofriantes de los hechos.
La portavoz de las fuerzas castrenses israelíes, la comandante Avital Leibowitz, aseguró que los tripulantes abrieron fuego, trataron de apuñalar y lanzaron piedras a los soldados, aunque no precisó si había armas en la embarcación.
Mark Regev, un portavoz del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que Israel no quiso una confrontación violenta. "Hicimos ofertas repetidas de que deberían llevar las naves al puerto de Ashdod y que desde allí les garantizábamos que toda la carga humanitaria sería transferida a la gente de Gaza", declaró el funcionario.
En ese sentido, el número dos de la cancillería israelí, Daniel Ayalón, responsabilizó del resultado del asalto israelí a la flota a los miembros de la expedición. "Por supuesto lamentamos las víctimas, pero la responsabilidad de las víctimas es de ellos, de aquellos que atacaron a los soldados israelíes", señaló.
Pese a los graves incidentes, Israel expresó su determinación a mantener el bloqueo a la Franja de Gaza, un territorio en el que conviven 1,5 millones de habitantes y que está controlado por Hamas. En ese sentido, los aliados occidentales de Israel se mostraron críticos del embargo al empobrecido enclave, que según ha dicho el Estado hebreo busca evitar que el grupo extremista reciba armas por vía marítima.
"Los barcos fueron dirigidos al puerto de Ashdod (al norte de Gaza), en donde las fuerzas navales efectúan chequeos de seguridad para identificar a la gente a bordo y su equipamiento", desatacó el ejército en un comunicado.
El incidente ha creado una tormenta diplomática, especialmente con su antiguo aliado Turquía, cuya bandera ondeaba en varios de los seis buques que transportaban la carga humanitaria. Por ello, el gobierno de Ankara dijo que "protestaba duramente" por la acción militar, calificándola como inaceptable. "Israel tendrá que lidiar con las consecuencias de esta conducta", indicó un comunicado de la cancillería de ese país.
Por su parte, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, decretó tres días de luto en los territorios palestinos por la "masacre", pero no anunció su intención de interrumpir las negociaciones indirectas que mantiene con Israel. En tanto, el jefe de gobierno en Gaza del movimiento islamista Hamás, Ismail Haniye, convocó de urgencia a sus ministros y calificó el ataque de "brutal".
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