ISRAEL DECIDIÓ AMPLIAR LA OFENSIVA TERRESTRE EN EL LÍBANO
El gobierno israelí hizo ayer un esfuerzo dramático para retomar la iniciativa en un día que acabó como uno de los peores de la guerra para este país con el saldo de 15 soldados muertos y al menos 38 heridos.
Horas antes de conocerse ese resultado, el gobierno había decidido ampliar la ofensiva militar terrestre y relevar virtualmente al jefe del comando norte en una drástica decisión sin precedentes en este controvertido conflicto.
La tensión política se respiraba aquí desde la mañana en los diarios, la televisión y las radios. Pero nadie esperaba un resultado tan duro en la guerra. La de ayer fue la primera vez que una sola jornada arroja semejante saldo en el campo de batalla durante los sangrientos combates que se libran desde hace semanas en un grupo de poblados ubicados a no más de veinte o treinta cuadras de la frontera con Líbano.
Fuentes de seguridad dijeron a este enviado que los principales choques se produjeron en Beit Shean y Devil. En una casa ubicada en una de esas poblaciones, en una zona de montañas bajas y vegetación frondosa se habían concentrado nueve soldados a la espera de instrucciones. Desde la distancia, la guerrilla disparó con un poderoso misil antitanque, la más mortífera arma con que cuenta la organización. Todos murieron. Otros cuatro, todos reservistas, fueron atacados cuando se marchaban con su tanque, una obra maestra de la ingeniería considerado el más seguro y blindado del mundo. El golpe los mató a los cuatro. El resto murió en distintos choques con la guerrilla de Hezbollah. Según el informe oficial, el otro bando habría perdido una veintena de hombres.
El jeque Hassan Nasrallah, líder de la organización ultraislámica dijo ayer en un discurso que en lo que va de la guerra destruyeron 60 tanques y mataron a cien soldados israelíes. Esas cifras son desmentidas de este lado, donde se sostiene que ya suman más de cuatrocientos las bajas definitivas producidas a Hezbollah. El tremendo saldo en la batalla de ayer se produjo luego de que el gabinete de Seguridad presidido por el premier Ehud Olmert decidió ampliar la invasión en el sur de Líbano para intentar neutralizar las misileras con que la guerrilla volvió a atacar ayer el norte de Israel con más de 160 Katiushas.
Fue una reunión muy dura que se extendió durante seis horas y durante la cual Olmert hizo consultas directas con la canciller norteamericana Condoleezza Rice. La iniciativa, que fue aprobada por nueve ministros, ningún rechazo y tres abstenciones, puede convertirse en una trampa.
Quienes impulsaron la iniciativa, como el titular de Defensa, el laborista Amir Peretz, proponen que la infantería domine todo el sur de Líbano hasta el Río Litani, casi treinta kilómetros desde la frontera en su máxima distancia. Pero que además superen ese límite para tomar las aldeas más al norte. Esta es una invasión aún superior a la que Israel mantuvo por 18 años desde 1982 en esa misma región del país vecino. La misión incluiría al contingente de 30.000 reservistas que fue convocado hace dos semanas. Parte de ellos ya están combatiendo con los 10.000 soldado regulares que están en el terreno. Ayer, hubo una incursión de tanques con apoyo de artillería.
El debate al interior del gabinete se dio a partir de que se considera que una ofensiva de esa magnitud puede causar un número de bajas de entre 200 y 500 soldados, cuestión que preocupó especialmente a Olmert. Tampoco hay seguridad de que así podrá anularse la capacidad de disparo, logística y organización de la milicia. La operación se extendería por cuatro semanas, con lo que se completarían dos meses de esta guerra.
La noticia se conoció justo en momentos que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas deben debatir un borrador de resolución de cese hostilidades, pero en el cual no se han puesto de acuerdo sus principales propiciadores, EE.UU. y Francia. Cualquiera sea el papel que se vote, no se tiene en cuenta la oferta de Líbano para desplegar 15.000 hombres en la frontera y que ayer recibió el aval expreso del propio Nasrallah. Washington dio la bienvenida a esa iniciativa, pero considera que Israel no debe retirarse y además se debe conformar una fuerza multinacional de interposición.
El gabinete israelí decidió esperar al menos dos días hasta que haya alguna salida diplomática antes de poner en marcha la gigantesca ofensiva. Pero anoche, sorpresivamente, una enorme columna de tanques ingresó hasta cinco kilómetros de la frontera abriendo un nuevo frente. El proyecto original de Israel era armar una franja de seguridad de entre cinco y ocho kilómetros. Un desafío difícil, pero menos ambicioso que el que fue votado ayer.
Con combates persistentes en las cercanías de la frontera, no quedaba claro ayer de qué modo estas tropas podrían dominar en un lapso más bien breve un espacio de mas de treinta kilómetros por más de 45 de largo.
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