ITALIA DICE QUE DESBARATÓ UN GRAN ATENTADO
“Ahora puedo decirlo. Había un plan terrorista dirigido a nuestro país, que se evitó gracias a los controles y las medidas preventivas tomadas por nuestros aparatos de seguridad”, reveló el ministro del Interior, Giuseppe Pisanu.
Los objetivos del ataque eran el subte de Milán, capital financiera de Italia, y la basílica de San Petronio, en Bolonia, famosa por tener un fresco del profeta Mahoma ardiendo en el infierno, según el ministro.
Tal como habían informado algunos matutinos, Pisanu confirmó que seis personas fueron arrestadas en una operación antiterrorista; de ellas, tres fueron luego expulsadas de Italia; dos, detenidas, y otra fue puesta bajo observación. Un séptimo hombre es aún buscado.
Desde los ataques del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que tuvieron lugar unos días antes de las elecciones españolas -y que condicionaron su resultado-, y de los ataques ocurridos en julio de 2005 en Londres, Italia ha estado en alerta máxima por un posible atentado terrorista. Una alerta que por supuesto sigue vigente.
Hace un mes, el ministro de Defensa, Renato Martino, no descartó la posibilidad de que hubiera un atentado en vísperas de las elecciones. Y hace dos semanas, Estados Unidos advirtió a sus ciudadanos que Italia está “bajo una creciente amenaza de Al-Qaeda” por sus misiones en Irak y Afganistán.
Más allá de que los italianos son conscientes de vivir en un país en la mira del terrorismo, la noticia de que se había desbaratado un gran atentado antes de las elecciones no tuvo gran impacto en la opinión pública.
“Seguro que es otro invento de Berlusconi, que está desesperado por conseguir votos”, comentó a LA NACION Marco Camponeschi, dueño de una agencia de viajes del centro de Roma, que como buena parte de los italianos no ocultó su escepticismo en cuanto a los políticos.
“¿Si gana Berlusconi o Romano Prodi? Espero que pierdan los dos? Y entre los dos males, espero que gane Prodi”, señaló.
Si bien los últimos sondeos le adjudicaron a la centroizquierda liderada por Romano Prodi una ventaja de entre 3 y 5 puntos -desde hace dos semanas está prohibido divulgar encuestas-, LA NACION pudo saber que los últimos datos indican que ha crecido el número de indecisos (un tercio del electorado), algo que dificulta hacer pronósticos.
Contra diarios y fiscales
En un final de campaña marcado por los insultos -el coglioni (boludos) que dijo el otro día el Cavaliere se ha convertido para la oposición en un gran éxito, con blogs, sitios, calcomanías, remeras y demás parafernalia-, un Berlusconi a todas luces desaforado lanzó ayer un durísimo ataque contra los magistrados. Los acusó de hacer un “uso político de la Justicia” para desacreditar y desestabilizar el gobierno.
En una conferencia de prensa en la sede del gobierno, calificó además de “infames” a los fiscales que “traman” contra él y presentó documentos que, según afirmó, demostraban que él no tenía nada que ver con un pago realizado al abogado británico David Mills. Por este caso, la justicia de Milán pidió el mes último el procesamiento de Berlusconi por corrupción. Según los fiscales, Mills -casado con una ministra británica- habría recibido de Berlusconi 600.000 dólares a cambio de dar testimonio en favor del premier en dos procesos abiertos contra él a fines de los años 90. El Cavaliere también acusó a algunos diarios, en especial, al Corriere della Sera, por “actuar de acuerdo con la fiscalía”.
Como si no alcanzara con todo esto, Berlusconi dijo que la “libertad correrá peligro” si gana la coalición de centro izquierda y pidió la presencia de “observadores” de la ONU para evitar un fraude electoral. Su rival, Romano Prodi, no tardó en reaccionar: “Berlusconi lo controla todo, ¿qué fraude puede temer?”, dijo, aludiendo al hecho de que el primer ministro es dueño de un imperio mediático, con ramificaciones en muchos otros sectores.
En un encuentro en Cerdeña, por otra parte, Prodi llamó a no “utilizar la fe en campaña electoral”, contestándole así a su rival, que anteayer pidió a los católicos italianos no votar por La Unión, la coalición de centroizquierda del Professore.
La jornada terminó de forma amarga para el Cavaliere: el semanario británico The Economist le dedicó la tapa de su edición de hoy con el siguiente título: “Basta, es tiempo para Italia de echar a Berlusconi”.
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