ITALIA LE GANÓ A REPÚBLICA CHECA Y QUEDÓ PRIMERA EN SU GRUPO
Italia llegaba al partido con República Checa con la necesidad de cambiar la pálida imagen dejada frente a Estados Unidos y la obligación de conseguir la victoria. Es que si bien el empate le alcanzaba, el gran objetivo del equipo de Lippi era asegurarse el primer lugar: terminar segundo en el Grupo E representaba cruzarse en octavos nada menos que con Brasil.
República Checa arribaba golpeado. El auspicioso debut ante Estados Unidos había señalado a los dirigidos por Karol Bruckner como una de las posibles revelaciones. Sin embargo, la lesión del gigante Koller y la decepcionante derrota ante Ghana complicó mucho las posibilidades de sacar pasaje a la siguiente ronda.
En el arranque, los checos se plantaron bien arriba, con la intención de presionar en la salida del equipo italiano. Con las trepadas de Karel Poborsky por derecha y la precisión de Tomas Rosicky en la conducción, el equipo de Bruckner le imprimió un ritmo tremendo al partido. ¿Italia? Poco y nada. Totti bajaba mucho para hacerse del balón y quedaba muy lejos del solitario Gilardino. Encima, Camoranesi se recostaba demasiado por la izquierda y perdía trascendencia.
Propuesta muy limitada la del equipo de Lippi, que trataba de suplir la falta de juego con mucho rigor en la marca. La creatividad, que tanto reclaman los amantes del buen fútbol, sólo la aportaban los checos, que a los 11 minutos casi se ponen en ventaja con un zurdazo de Nedved desde afuera del área, que demandó una estirada notable de Bufón. Por entonces, Petr Cech era un espectador de lujo.
Italia se repetía mucho en la salida y demoraba siglos en hacerles llegar la pelota a los de arriba. Así, todo se volvía muy previsible. República Checa era mejor, sustentado en la movilidad de Baros y la categoría de Nedved, quien justamente volvió a ser protagonista de otra gran chance para su equipo. El volante probó desde lejos con otro zurdazo, que esta vez Buffon no pudo contener. El rebote le quedó a Jankulovski, pero el arquero italiano se recuperó a tiempo y lo tapó muy bien. Una respuesta tremenda del hombre de Juventus.
El ingreso de Materazzi por el lesionado Nesta cambió las cosas. No porque el defensor del Inter, haya aportado mayor firmeza a la última línea italiana, sino porque en la primera incursión al área rival, logró la apertura del marcador con un estupendo cabezazo. Para los dirigidos por Lippi un respiro enorme teniendo en cuenta que el triunfo parcial de Ghana los obligaba a conseguir la victoria para evitar a Brasil, y para el equipo checo un golpe durísimo.
El gol pareció agrandar a Italia que comenzó hacer circular mejor la pelota. Pirlo se hizo dueño de la distribución, Gattuso se afianzó en la recuperación a base de mucha pierna fuerte, apoyado en algunas ocasiones en la pasividad del juez mexicano Benito Archundia, y Gilardino dejó de perder todas frente a Radoslav Kovac. En cambio, los checos se desesperaron y perdieron claridad.
Y si tras el tanto de Materazzi, todo estaba a favor de Italia, más aún con la expulsión de Jan Polak sobre el final. La cara de Karol Bruckner lo decía todo y lo mejor que le podía pasar al conjunto checo era que se terminara la primera parte. .
El entretiempo no le sirvió de nada a República Checa. Es que Italia sin hacer demasiado dominó siguió teniendo el control. Pirlo se recostó sobre la izquierda y Camoranesi empezó a entrar más en juego. Pero Gilardino estaba muy solo arriba y entonces todo lo bueno que surgía a partir del encuentro entre el tandilense y Totti terminaba en la nada.
La historia estaba dada vuelta. Es que el equipo previsible y sin profundidad ahora era el checo, mientras que los italianos estaban mejor, afirmados en un libreto que conocen a la perfección. A los 7, Totti casi estira la ventaja con un potente remate desde treinta metros, que fue bien neutralizado por Petr Cech. Luego, se lo perdió Camoranesi, con un cabezazo defectuoso y en la siguiente, Filippo Inzaghi, recientemente ingresado por Gilardino, pescó un rebote dentro del área pero no lo supo definir.
El tiempo se acababa para los checos, que pese la lógica desesperación estaban dispuestos a morir con la de ellos. La pelota contra el suelo y tratando de llegar en forma asociada. Ni hablar de pelotazos, ni tampoco de llenar a centros el arco defendido por Buffon. Todo estaba preparado para una contra de Italia, sólo era cuestión de que Pirlo o Totti eligieran el camino correcto para que la Azzurra sentenciara el partido y su primer puesto en el Grupo.
El gran olfato goleador de Inzaghi en algún momento se iba a hacer sentir. Es que si bien es cierto que el delantero del Milan no es un virtuoso con la pelota en sus pies, siempre está donde tiene que estar. Y a cuatro del final, Pipo picó al vacío sin marcas y luego de correr más de cuarenta metros, no tuvo problemas para eludir al arquero Cech y poner el 2-0 definitivo.
Italia festeja por partida doble. El triunfo le hace ganar en confianza y además, le posibilita esquivar a ese cuco llamado Brasil. Cierto es que deberá mejorar y mucho para seguir pasando instancias -muy difícilmente todos le jueguen con la misma ingenuidad con que lo hizo su rival de hoy-, y para eso su técnico tendrá que definir si planta un equipo para defender o si se decide a tomar la iniciativa: Sus dirigidos no parecen estar preparados para términos medios.
Ahora, con la clasificación hecha realidad, Italia deberá esperar la definición del Grupo F, donde hay tres equipos para un lugar: Australia, Croacia y Japón.
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